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ESPACIO MARINO Y COMPETITIVIDAD

La acuicultura europea sigue sin encontrar la vía que le permite aumentar el espacio para producción

Liubliana, Eslovenia, 13/10/2026 | Los proyectos MEDIGREEN y AZA4ICE avanzan en la identificación y planificación de zonas acuícolas en el Mediterráneo, aunque sigue pendiente medir cuántas llegan a convertirse en proyectos autorizados y nueva capacidad productiva

Dos jaulas de acuicultura

La acuicultura europea cuenta con herramientas cada vez más avanzadas para determinar dónde puede desarrollarse, pero identificar zonas aptas no garantiza disponer de espacio para producir. Esta distancia entre planificación y capacidad productiva constituye uno de los desafíos para el crecimiento del sector en la Unión Europea, donde la disponibilidad de emplazamientos depende también de decisiones administrativas, compatibilidad con otros usos y seguridad jurídica para invertir.

Las Zonas Asignadas para la Acuicultura (AZA), integradas en la Planificación Espacial Marítima (MSP), permiten identificar áreas con potencial productivo considerando no solo las condiciones ambientales, sino también los distintos niveles de gobernanza, los usos competidores del espacio marino, la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático. Su principal aportación es incorporar la acuicultura a una planificación territorial más amplia.

Entre los trabajos presentados en Aquaculture Europe 2026 destaca MEDIGREEN, que analiza la integración de las AZA en la planificación marítima mediterránea y las herramientas para identificar áreas prioritarias y de alto potencial acuícola. Por su parte, AZA4ICE, con participación española, desarrolla metodologías multicriterio para identificar zonas destinadas a la acuicultura circular, incorporando variables ambientales, económicas y sociales, así como la participación de los actores implicados. Los trabajos sobre Cerdeña aportan además propuestas de gestión adaptativa de las zonas acuícolas.

Sin embargo, estos avances plantean una pregunta todavía insuficientemente respondida desde la perspectiva productiva: ¿cuántas hectáreas identificadas como aptas terminan siendo autorizadas y utilizadas? Los trabajos permiten conocer mejor los procedimientos de selección y planificación, pero no proporcionan una trazabilidad comparable entre superficie potencialmente adecuada, zonas asignadas, concesiones otorgadas, proyectos ejecutados y producción obtenida.

Esta diferencia resulta decisiva para las empresas. Una zona ambientalmente favorable puede seguir sin estar disponible por restricciones regulatorias, conflictos con otros usuarios o incertidumbre sobre los plazos de autorización. Incluso cuando está incorporada a la planificación marítima, su transformación en capacidad productiva requiere condiciones jurídicas y económicas que permitan comprometer inversiones a largo plazo, manteniendo las garantías ambientales.

Los resultados de AE2026 muestran que Europa está avanzando en la identificación de espacios para desarrollar acuicultura, pero queda por demostrar hasta qué punto estas herramientas facilitan nuevas instalaciones.

Para evaluar su eficacia sería necesario medir hectáreas efectivamente habilitadas, tiempos de autorización, inversiones materializadas y producción incorporada. El desafío ya no consiste únicamente en saber dónde podría desarrollarse acuicultura, sino en conseguir que ese espacio pueda convertirse en producción.

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