Yerseke (Holanda) 16/02/2011 - Para lograr ser más competitivos en la industria del mejillón, “tenemos que mecanizar la producción o por lo menos buscar algunas alternativas en el proceso que se puedan automatizar, porque tanto en España como en Holanda el coste laboral es muy alto”, señaló a misPeces.com, Sam Smit, ingeniero senior de la empresa Bakker.
Debido a la protección al medio ambiente y a las fuertes campañas en contra de la actividad mejillonera por parte de los partidos políticos verdes y las Ongs, Smit explicó que en los Países Bajos han tenido que moverse desde el tradicional cultivo en el fondo a un cultivo suspendido en cuerdas, lo que considera favorable, “porque en la columna de agua es donde los moluscos pueden obtener un mejor alimento y es donde se realiza la fotosíntesis, pero para eso tienes que elegir un sistema productivo que sea competitivo”.
En el caso de la extracción de moluscos de tamaño comercial, “para que sea más eficiente se necesita un sistema continuo de cosecha, que eso no sucede actualmente con la batea.
Este método de trabajo manual se podía utilizar hace 15 ó 20 años atrás cuando tenías una gran familia trabajando y todos en conjunto, pero ahora enfrentas en España un problema muy grande,” apuntó el experto en tecnologías de cultivo de moluscos.
Smit sostuvo que la dificultad está en querer proteger y mantener un sistema productivo de bateas en las rías gallegas, que las propias asociaciones de productores no quieren cambiar, pero que es “una tecnología obsoleta a largo plazo”.
A juicio del especialista, esto incluso podría llegar a ser un problema más grande que las propias campañas de ambientalistas en contra de la actividad.
“Ello porque las bateas solo se pueden automatizar hasta cierto punto, pero no completamente y para eso necesitas contratar más gente, lo que implica una mayor inversión”, añadió Smit.
Sobre este caso ejemplifica que en Holanda, en el cultivo de mejillones en el fondo marino, con un barco con tecnología que es operado por solo dos personas se pueden obtener entre 50 a 60 toneladas de mejillones en una hora.
Al comparar los sistemas de producción, el especialista califica como mejor el cultivo en long line, tanto a corto como a largo plazo, por su capacidad de automatizar las distintas etapas, mientras que el cultivo en el fondo marino es eficiente actualmente pero podría sufrir nuevas restricciones en un futuro próximo.
Finalmente, en el tema de la comercialización, Smit indicó que “hay que tomar como ejemplo el caso de Nueva Zelanda que en veinte años pasó de cero a una producción de 60.000 toneladas de mejillón de cultivo para exportación”.
“Ellos han logrado ampliar un mercado para el mejillón verde (Perna canalicus) en países asiáticos, sostuvo Smit, donde prefieren ese tipo de molusco porque tiene una textura más masticable.
En Europa, en cambio, se eligen alimentos con una textura más tierna como son los mejillones de España u Holanda, por lo tanto “es importante conocer el mercado para poder comercializar los moluscos de acuerdo a las preferencias del consumidor”.
En Holanda, por ejemplo, los mejillones están vistos como una “delicatesen”, mientras que en España es un producto de consumo más masivo” puntualizó.

