BIENESTAR | BIOSECURIDAD CRUSTÁCEOS

La bioseguridad se consolida como la inversión sanitaria más rentable en la acuicultura de crustáceos

Global, 31/08/2026 | La consulta mundial de WOAH y STAR IDAZ sitúa la prevención, el manejo del agua y las buenas prácticas por delante de vacunas, probióticos y tratamientos como prioridades para reducir el impacto de las enfermedades

Hatchery shrimp vannamei

La bioseguridad se perfila como la principal prioridad para reducir el impacto sanitario en la acuicultura de crustáceos. Así lo refleja la consulta internacional realizada por la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) y STAR IDAZ IRC entre 42 especialistas, que sitúa la prevención de la entrada y propagación de patógenos entre las herramientas con mayor potencial inmediato para proteger la producción.

Esta necesidad cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que siete de las diez enfermedades consideradas prioritarias son de origen vírico, encabezadas por el síndrome de la mancha blanca (WSSV). Le siguen AHPND, la infección por Enterocytozoon hepatopenaei (EHP) y la vibriosis, en una lista dominada por patologías con opciones terapéuticas todavía limitadas.

En cuanto a las prioridades de profilaxis a corto plazo, las buenas prácticas acuícolas y la bioseguridad se sitúan en primer lugar, por delante de la microbiota y los probióticos, las vacunas y la nutrición y los piensos funcionales.

El informe destaca, entre las medidas más valoradas, la cuarentena, la gestión del fondo de los estanques, el control de la calidad del agua, las medidas sanitarias generales y el uso de líneas libres de patógenos específicos (SPF), tolerantes (SPT) o resistentes (SPR).

Esta misma tendencia se confirma al analizar las estrategias de control: el fortalecimiento y la armonización de la bioseguridad obtienen la mayor atención de los expertos, frente a la epidemiología y la modelización, y la vigilancia, el diagnóstico y la alerta temprana.

Entre las actuaciones propuestas destacan los protocolos estandarizados, la zonificación, la compartimentación y la mejora de los sistemas de cuarentena y control del agua.

El informe incorpora además una dimensión económica relevante: varios especialistas coinciden en que implementar medidas de bioseguridad puede resultar más eficaz y menos costoso que recurrir a tratamientos terapéuticos.

Asimismo, vinculan numerosos brotes con problemas de calidad del agua, manejo y nutrición, lo que amplía el concepto de prevención más allá de la simple detección de un patógeno.

A medio y largo plazo, esta labor preventiva tenderá a combinarse con diagnóstico rápido, vigilancia ambiental, epidemiología, inteligencia artificial y selección genética.

Mientras numerosas terapias siguen en fase de desarrollo, reforzar las barreras sanitarias, el manejo y el control ambiental continúa siendo una de las vías más directas para reducir la mortalidad y garantizar la continuidad productiva.

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