Tenerife 30/06/2011 – Una de las zonas que más se está viendo afectada por la caída del consumo de pescado durante la crisis han sido el archipiélago canario que ha derivado en un proceso de concentración del sector, implicando para ello la paralización de pequeñas granjas de Tenerife y La Palma.
No obstante y pese a ello, Canarias sigue siendo uno de los principales centros de producción de dorada y lubina y se mantiene en 7.000 toneladas desde hace dos años gracias al mantenimiento de las explotaciones en Gran Canaria y a la pujanza de la actividad en Lanzarote, explica el vicepresidente de APROMAR, José Luis Guersi.
"El sector ha ido en retroceso durante la crisis, en la que ha pasado de producir casi 10.000 toneladas en Canarias a quedarse en torno a 7.000 -dato de 2009 y 2010-", señala Guersi, que explica que la causa "principal" de esta regresión "ha sido, como ocurre en muchos otros sectores, el retroceso del consumo".
Así, recuerda que el último panel del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino recogía una caída del 10 por ciento en el consumo de pescado fresco en solo un año, "una cifra espectacular", a juicio del vicepresidente de Apromar.
Además, la "guerra de precios" de la distribución comercial ha contraído los precios del pescado de crianza. "Han estado muy bajos hasta principios de este año, ya que las empresas de distribución se han metido en una lucha muy dura, que ha provocado que un sector muy atomizado como este no haya tenido más opciones que bajar precios, ya que carece de fuerza de negociación".
En los últimos meses, sin embargo, los precios han crecido ligeramente, lo que obedece solo -señala el también directivo del Grupo Tinamenor- a que la oferta en el mercado es menor.
Es decir, el volumen de venta sigue estando lejos de lo que suponía hasta 2008, pero la concentración de la producción abre mejores expectativas para quienes permanecen en el mercado. Aun así, Guersi insta a "no echar las campanas al vuelo, ya que, según explica, al producir menos perdemos la posibilidad de aprovechar la economía de escala desde las Islas.
Por islas, la actualización del sector se traduce en que en Gran Canaria "funcionan las mismas granjas que antes del bajón, porque eran pocas y de un tamaño importante, que les da más capacidad de aguante; en Tenerife, un número de granjas pequeñas ha interrumpido su actividad, mientras que, en La Palma, de las tres que hay instaladas solo funciona una a pleno rendimiento", expone el vicepresidente de Apromar.
La nota positiva la pone la irrupción de una compañía que en la Península produce atún, pero que en Lanzarote se ha especializado en las dos especies en las que Canarias es más fuerte: dorada y lubina. Ello ha favorecido, destaca Guersi, que la caída de la producción isleña no fuera mayor.
Para el cierre de este ejercicio, las primeras previsiones, que se basan en lo que se "sembró" en 2010, es que el volumen de pescado se situará en cifras similares a las de los últimos dos años.
Respecto a la diversificación de esta producción, Guersi reconoce que "no va con la rapidez prevista" porque las empresas carecen de liquidez para acometer nuevas inversiones. "Pero el interés -resalta- sigue estando ahí; hay un trabajo para producir medregal o lenguado y se ha solicitado la autorización de la corvina. De esta crisis no vamos a salir con la misma estrategia de futuro que teníamos antes. Nos ha obligado a reinventarnos, a buscar nichos de mercado, contar con un catálogo más amplio y buscar fórmulas para producir con rentabilidad", remarca.

