Un año marcado por la subida generalizada de los costes de las materias primas e insumos como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania ha abierto la puerta a opciones alternativas novedosas, algunas de ellas, que involucran al uso de bioestimulanes agrícolas de última generación a base de extractos de algas y minerales.
En algunos casos, como explica Marco Morais director general de Timac Agro en Portugal se han llegado a obtener rendimientos iguales e incluso superiores a los que se consiguen con los bioestimulantes convencionales convirtiéndose en una herramienta “revolucionaria y poderosa”.
Tampoco ayuda la situación de sequía que ha protagonizado la temporada agrícola en Portugal debido al cambio climático. Estos bioestimulantes, como ha explicado para RTP el experto, ayudan a soportar mejor los eventos climáticos extremos que se están volviendo más frecuentes debido al calentamiento global.
Los bioestimulantes a base de extractos de algas ya se encuentran disponibles en forma de extractos sólidos, líquidos, así como abonos sólidos y líquidos con extracto de algas.
Estos bioestimulantes se están aplicando en tomates, boniatos, viñas, olivos, cítricos, castañedos. En el caso de los tomates las pruebas muestran que son capaces de aumentar la producción de 105 a 113 toneladas por hectárea, con más azúcares y un índice de color más interesante.
A pesar de los resultados, el experto advierte que estos nuevos compuestos son un complemento y no una alternativa a tener en cuenta en el futuro.
Con todo, los bioestimulantes no son novedad ya que se vienen implementando desde los años noventa.

