PROYECTOS

La importancia del cultivo de la ortiguilla de mar para el ambiente y la biomedicina

El proyecto Ortimar entra en su fase final con un “éxito” en el cultivo y la reintroducción de la especie al medio

En la costa oriental de Andalucía habita una especie de ortiguilla de mar, la Anemona sulcata, cuyo papel es de gran importancia gastronómica, en el ecosistema marino y como futura fuente de fármacos de origen natural.

Durante el último año, investigadores del grupo de de nutrición y alimentación de peces, perteneciente a los departamentos de Biología Celular, Zoología y Bioquímica de la Universidad de Granada, entidad académica que ha liderado el proyecto Ortimar, con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través del Programa Pleamar, cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP), han desarrollado una tecnología de cultivo con objeto de recuperar las poblaciones silvestres de esta especie animal.

Ana Esther Ortiz Maldonado investigadora contratada en el proyecto y directora de planta de acuicultura de iMare Natural, empresa que ha colaborado aportando las instalaciones y equipamientos para el cultivo, ha indicado que es necesario contar con un buen “mecanismo de gestión” para que esa especie no acabe siendo catalogada como especie "en peligro de extinción”.

Durante el desarrollo del proyecto los investigadores han conseguido mejorar el método de reproducción asexual donde, de un centenar de anémonas recolectadas del medio, son capaces de quintuplicar su número para luego repoblar los bancos naturales.

Durante el desarrollo del proyecto también han podido comprobar la viabilidad de incorporar las anémonas a los sistemas multitróficos integrados (IMTA, por sus siglas en inglés) y reducir, de esta manera, la carga de nutrientes al medio, incorporándolasa a un cultivo hidropónico de salicornia.

Lo conseguido con las anémonas esperan trasladarlos a otros invertebrados como los erizos de mar, las estrellas de mar, pepinos de mar y esponjas, con un papel ecosistémico similar y que puede ser que atesoren los futuros remedios medicinales del futuro.

Mantener las anémonas en un ambiente controlado permite su estudio, como señala al respecto Amalia Pérez Jiménez, catedrática en Fisiología Animal de la Universidad de Granada, lo que permitirá seguir profundizando en experimentos biomédicos que ayuden en la búsqueda de cura para el cáncer y otras enfermedades.