La lapa majorera (Patella candei) ha desaparecido del islote de Lobos y de las costas norte y oriental de Fuerteventura. Su presencia en Canarias queda reducida a una población relicta localizada en el sur de la península de Jandía, según un estudio de la Universidad de La Laguna.
Durante los muestreos realizados en 2022 en 23 puntos de Fuerteventura y Lobos, los investigadores encontraron únicamente 53 ejemplares, todos ellos en Jandía. Aunque la abundancia en este refugio ha aumentado respecto a los primeros registros, la distribución de la especie se ha contraído de forma acusada desde 2003.
La densidad media, de 15 individuos por cada 100 metros cuadrados, continúa siendo insuficiente para garantizar la reproducción. Al tratarse de una especie de fecundación externa, el éxito depende de que exista una concentración elevada de adultos próximos entre sí. Los ejemplares encontrados medían entre 20 y 65 milímetros, sin individuos de las tallas mayores observadas en estudios anteriores.
La extracción de esta especie está prohibida durante todo el año desde 2004, mientras que el plan de recuperación aprobado en 2015 estableció áreas críticas, seguimiento y restricciones adicionales. Sin embargo, estas medidas no han evitado su desaparición de gran parte del litoral histórico.
Entre las posibles causas se encuentran la recolección ilegal o accidental, la degradación del hábitat y el aumento de las temperaturas. El estudio detecta una tendencia al calentamiento, pero advierte de que todavía no puede establecerse una relación causal y reclama ensayos específicos de tolerancia térmica.
La persistencia en Jandía podría estar relacionada con su fuerte exposición al oleaje, que dificulta el acceso de los recolectores. Además, algunos ejemplares aparecieron en niveles más bajos del intermareal, donde podrían estar menos expuestos al calor durante la bajamar.
Ante la falta de recuperación, la Universidad de La Laguna plantea explorar el cultivo en laboratorio y la reintroducción. El artículo científico concreta esta opción como la obtención de juveniles a partir de los adultos de Jandía y su traslado a otros hábitats adecuados de Fuerteventura, después de realizar análisis genéticos y mediante técnicas no invasivas.
No se recomienda utilizar ejemplares de las islas Salvajes debido a la diferenciación genética entre ambas poblaciones.
Desde una perspectiva acuícola, el reto será desarrollar protocolos de reproducción, cultivo larvario, fijación, producción de juveniles y liberación que permitan pasar de la protección del hábitat a una restauración activa de la especie.

