Cádiz 04/12/2012 – Las proyecciones de la FAO para América Latina y El Caribe en 2030 hace prever un crecimiento importante de la demanda doméstica de productos acuáticos, lo que representaría una brecha de 6 millones de toneladas ante el supuesto de que la oferta de la pesca extractiva disminuya de manera paulatina.
Esta previsión supone un cambio de tendencia, que hasta ahora se había caracterizado por un bajo consumo local, por debajo de la media mundial. Prácticamente el grueso de la producción en Latinoamérica la concentran Chile, Brasil y Ecuador y su acuicultura está destinada a la exportación de especies de alto valor.
El experto en acuicultura de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Miguel Jover, que participó la pasada semana en el V Foro Iberoamericano de los Recursos Marinos y de la Acuicultura (FIRMA), estima que para cubrir la brecha entre consumo y disponibilidad de pescado en América Latina y El Caribe se debe producir un crecimiento del 200 por ciento en dos décadas, o lo que es lo mismo crecimientos de la producción a tasas de 300.000 toneladas anuales.
Los principales incrementos del consumo se producirán, a juicio de Miguel Jover, en América Central y El Caribe; aunque este crecimiento del consumo se dará también en toda América del Sur.
Aunque el experto de la UPV calificó el crecimiento de “exorbitante”, considera que existen recursos suficientes para alcanzar el objetivo; no obstante, antes, se deberá generar una plataforma adecuada para este desarrollo de la acuicultura y de esta manera lograr estos alcances.
Por cómo se está promoviendo la acuicultura en América Latina, Miguel Jover considera que el desarrollo deberá venir desde la acuicultura continental y los moluscos; “ya que la acuicultura marina aún está poco desarrollada”.
De estos 6 millones de toneladas de productos acuáticos, serán necesarias 450.000 toneladas de harina de pescado para fabricar los alimentos para peces, considerando 3 millones de toneladas acuicultura continental y 3 millones de toneladas de acuicultura marina. Una cifra viable teniendo en cuenta la producción de Chile y Perú de especies pelágicas.
El espacio, el acceso a la harina de pescado, y la gobernanza son algunos de los “cuellos de botella”; junto con la producción de alevines, que serían necesarios y que según los cálculos aportados por Jover, estarían en torno a los 400 millones de toneladas. ”Aunque el ritmo de crecimiento me parece demasiado frenético”, precisó el experto.
Finalmente, explicó, que para poder alcanzar el objetivo, la acuicultura en América Latina y El Caribe deberá mejorar la formación y tecnología; incrementar de forma sostenible la producción industrial de pescado para exportación; con especial énfasis en especies autóctonas para consumo interno; incrementar de manera significativa la producción de especies marinas; fomentar la producción a pequeña escala y mejorar las estructuras de compra de piensos y comercialización de pescado.

