La proteína de insecto se acerca a su validación industrial en acuicultura. Un ensayo a escala comercial realizado en condiciones offshore en Maricolture Sarde Srl, en Cerdeña, demuestra que es posible sustituir hasta un 35% de la proteína animal en dietas de dorada (Sparus aurata) sin afectar al crecimiento ni a la supervivencia, tras un ciclo productivo completo de 25 semanas que involucró a cerca de 60.000 peces en condiciones reales de cultivo.
Estos resultados posicionan a la harina desgrasada de Hermetia illucens como una alternativa viable a la harina de pescado en un contexto de creciente presión sobre los recursos marinos.
Sin embargo, el estudio —liderado por Marianna Oteri y su equipo de la Universidad de Messina— también confirma que el cambio de ingrediente no es neutro a nivel de producto. La composición del filete refleja una redistribución de los ácidos grasos, con un aumento de los saturados y de los omega-6, acompañado de una reducción moderada de los omega-3 de cadena larga. Aun así, los niveles combinados de EPA y DHA se mantienen por encima de los umbrales nutricionales relevantes, preservando el valor saludable del pescado.
Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria y la vida útil, los resultados refuerzan su viabilidad industrial. No se detectaron patógenos como Salmonella, Listeria o Vibrio, y la estabilidad microbiológica durante 21 días de almacenamiento refrigerado fue comparable a la de dietas convencionales. Además, el perfil nutricional introduce matices potencialmente favorables, como una reducción en los niveles de sodio y un incremento en las concentraciones de zinc en el filete.
No obstante, el estudio también introduce una señal de cautela. Los peces alimentados con dietas basadas en insecto mostraron niveles significativamente más altos de aluminio en el filete. Aunque este hallazgo no supone una alerta inmediata para la seguridad alimentaria, apunta a la necesidad de comprender mejor el origen de esta acumulación, ya sea en los sustratos de cría de los insectos, en el procesado del pienso o en factores ambientales.
Más allá de confirmar su viabilidad técnica, el trabajo refuerza una idea clave para el sector: la transición hacia piensos más sostenibles no consiste solo en sustituir ingredientes, sino en mantener intacta la calidad del producto final. La proteína de insecto funciona en condiciones reales offshore, pero su adopción a gran escala dependerá de la capacidad de optimizar las formulaciones para equilibrar sostenibilidad y excelencia nutricional.

