Madrid 12/12/2017 - La acuicultura nuevamente puede dar respuesta a una de las problemáticas mas habituales en el ámbito de la producción de moluscos bivalvos, las mareas rojas. Según consideran expertos de la Universidad Politécnica de Madrid participantes en el proyecto Epitox, producir semillas de mejillón en condiciones controladas puede permitir a la industria reducir la incidencia de las mareas rojas y las toxinas y obtener un producto con mayores garantías sanitarias a un menor coste.
Con el cambio del clima estos episodios naturales suelen ser cada vez más frecuentes, provocando pérdidas sustanciales en el sector mitilicultor gallego.
Epitox ha estado coordinado por el Centros de Investigaciones Marinas (CIMA) y en el mismo también han participado la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Geneaqua, el Instituto Gulbenkian de Ciencia, la Universidad de Gerona.
El objeto de este proyecto ha sido el de conseguir a través de los programas de mejora genética del mejillón menor absorción de toxinas y mejor detoxificación, o en última instancia “un mejor equilibrio entre ambos procesos”.
Según explicó al respecto el investigador de la UPM, Miguel Ángel Toro, a través del programa de selección genética aplicado en el mejillón se consiguieron extirpes con menor capacidad para bioacumular toxinas lo que muestra cierto grado de heredabilidad “moderada” pero “significativa” tanto después de los períodos de acumulación como de desintoxicación, “lo que señalaba la posibilidad de reducir la concentración de toxinas a través de programas de mejora en mejillones”.
Junto con el estudio de la heredabilidad de la bioacumulación de toxinas los investigadores aprovecharon para analizar el crecimiento y el color, dos características que pueden ayudar en la mejor comercialización del producto.
En este sentido como explicó el investigador de la UPM, los rasgos relacionados con el crecimiento también mostraron heredabilidades moderadas, mientras que el color mostró una heredabilidad muy alta, lo que los hace adecuados para la selección en función de las demandas del productor y del consumidor.
Curiosamente, añaden, los rasgos relacionados con el crecimiento mostraron correlaciones genéticas y fenotípicas negativas con la concentración de toxinas, mientras que los de color resultaron positivos, sugiriendo que los mejillones más grandes y más blancos acumulan menos toxinas.
“Nuestro estudio respalda la viabilidad de los programas de mejora para enfrentar los principales problemas de la industria del mejillón, pero este enfoque determinará un cambio en la producción de semilla, reemplazando o complementando la semilla silvestre con semilla producida en el criadero”, concluyó Toro.

