Pontevedra 07/05/2009 - La toxina amnésica está poniendo en jaque la economía de los mariscadores de a pie y de a flote de las cofradías de la ría de Pontevedra, ya que algunos de ellos llevan hasta nueve días sin poder trabajar.
De esta manera, los mariscadores a flote, por ejemplo, han superado ya la semana de paro a causa de la presencia de esta toxina, y ayer mismo comenzaba también la inactividad forzosa de los mariscadores de a pie, por lo que ambos colectivos insistieron en que esta situación está provocando gravísimas pérdidas económicas.
El patrón mayor de la cofradía de San Telmo, Miguel Pazos, ha asegurado que "esta tarde conoceremos cómo se encuentra la situación".
Esto hace que, al menos, durante el día de ayer, tampoco se hayan acercado a las playas y a las rías los mariscadores y "podemos contar una nueva jornada más de pérdidas", alertó.
Según Pazos, la toxina es calificada por los marineros como "la purga del mar porque es una cuestión ya habitual, que ha pasado desde siempre y que sobre todo se sufre en periodos primaverales, con los cambios de temperatura y de corrientes que se adentran en las rías".
Lo que es ya más extraño, tal y como explicó el responsable de esta cofradía "es que se mantenga tanto tiempo presente en las rías con los vientos del norte tan fuertes que estamos teniendo".
Y es que la toxina suele entrar en la ría con vientos del sur y salir cuando sopla en el otro sentido pero "llevamos cinco días soplando norte y aquí está, sin abandonarnos".
Lo más curioso es que en el resto de rías gallegas la toxina sólo afecta a algunas zonas mientras que en Pontevedra las cinco zonas catalogadas para el marisqueo están afectadas por la marea roja, añadió.
Esto provoca la entrada "sin medida" de producto foráneo en las plazas de abastos de la zona porque "incluso los que se dedican a la navaja llevan dos semanas parados. También los bateeiros. Y eso pasa factura a todo el sector".
En los mercados no hay navaja de Pontevedra, no hay almeja japónica ni fina de la zona, no hay berberecho ni mejillones y "los exportadores deben seguir vendiendo. Si no lo encuentran aquí lo buscarán en otro lugar".
En total, a causa de la presencia de la toxina, entre mariscadores de a pie y de a flote se están viendo afectados 600 trabajadores y "lo peor es que los paros por toxina no se remuneran, con lo cual las pérdidas son mayores", aseveró.
"No sabemos si cuando cambie el tiempo se irá la toxina. Estamos desconcertados. Hasta los mariscadores más viejos no entienden lo que ocurre. Siempre con viento del sur se iba la marea roja", lamentó Pazos, quien matizó que "quizás detrás de todo esto esté el cambio climático que, año a año, lo estamos notando".

