Bruselas 7/02/2018 – La fortaleza del tipo de cambio del euro frente a las monedas de países competidores en la producción de salmón, trucha, dorada o lubina, a lo largo de 2017 podría estar impactando negativamente a través del abaratamiento de las importaciones de estos productos hacia la Unión Europea, algo que se podría prolongar durante 2018.
Estas mayores importaciones podrían, de una parte, incentivar el consumo de productos de alta demanda como el panga o el salmón, o forzar el precio a la baja de la dorada y la lubina.
En el caso concreto de la corona Noruega, la devaluación de su moneda en la segunda mitad del año ha sido de 10 por ciento frente al euro. Esta circunstancia, unida a mayores volúmenes de producción que han bajado el precio de este producto podría estar detrás del aumento de las exportaciones de salmón a la Unión Europea, principalmente a Polonia, Francia o Dinamarca.
Otro caso similar es el de la libra en Turquía, país que produce y exporta trucha, dorada y lubina a la Unión Europea, y que en el último año ha visto cómo su moneda ha caído un 17,36 por ciento frente al euro, viéndose favorecido por esta circunstancia para mejorar su comportamiento comercial.
Lo mismo podría ocurrir con el langostino ecuatoriano, cuya economía está dolarizada, y que encuentra en la Unión Europea a uno de sus socios preferenciales. En este caso la devaluación del dólar frente al euro en el último año ha sido de 14,85 por ciento.
Para este país sudamericano lo que un día fue un problema por estar acoplado a esta divisa se puede convertir ahora en una ventaja competitiva con países como Perú o Colombia.

