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Galicia - Eventos

Las investigaciones con mejillones estarán muy presentes en el XXII ForoACUI de O Grove

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O Grove (Pontevedra) 13/09/2019 - José Manuel Fernández Babarro, perteneciente al grupo de Ecofisiología, Biomarcadores y Gestión Sostenible de Bivalvos del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC (IIM-CSIC), participará en algo menos de un mes en el Foro de los Recursos Marinos y de la Acuicultura (ForoACUI) para explicar cuales son los retos del sector de mejillón en Galicia, una comunidad autónoma donde concentra el grueso en volumen de la producción acuícola nacional con 278.694 TM y un valor económico de 128 millones de euros.

En una ponencia titulada “Nuevos retos en la acuicultura del mejillón”, el experto centrará su participación en ForoACUI para tratar los aspectos que están llevando en las distintas líneas de investigación, y proyectos puestos en marcha en distintas áreas de estudio y con distintos objetivos por otros grupos de investigación.

El primero de los aspectos en los que están trabajando, según adelantan desde ForoACUI, tiene que ver con la capacidad natural de fijación del mejillón (un aspecto básico al hablar del cultivo en batea en Galicia) y cómo ésta puede verse afectada por el cambio climático. Como explica Fernández Babarro, “los filamentos del biso, que permiten su fijación a la cuerda y son fundamentalmente de naturaleza colágeno, no son una estructura estática, al contrario, muy dinámica y, por lo tanto, sujeta a variaciones ambientales, e incluso endógenas del propio individuo”. A día de hoy, añade, “y con el escenario de cambio global, esas estructuras están expuestas a debilidades y a amenazas asociadas a los cambios que sufrimos en el medio marino y respecto a una serie de parámetros que se registran habitualmente”. Se trata de un tema que, subraya, “apenas se trata en la literatura, y que es de especial relevancia ya que es un hecho que sin esa fijación natural, sin esa capacidad de soportar corrientes, sin esa capacidad de fijarse a la piña y a la cuerda no tendríamos un cultivo tan exitoso”.

Un segundo bloque de ideas que abordará el investigador del IIM-CSIC en XXII ForoAcui se centrará en la fauna asociada que crece en torno a las piñas del mejillón. “Las piñas que forman los mejillones en el cultivo establecen un hábitat extraordinario para multitud de organismos. Gran parte de las relaciones inter-específicas que se originan no presentan relevancia desde el punto de vista ecológico y/o económico, pero en ocasiones sí se producen eventos negativos en cuanto a desprendimientos de las cuerdas de cultivo y, por lo tanto, pérdida de biomasa para el cultivador”. Existe una extensa bibliografía sobre los invertebrados asociados al cultivo del mejillón. Se citan hasta 100 especies, si bien este aspecto ha sido tratado, casi exclusivamente, desde un punto de vista taxonómico. “Lo que estamos haciendo actualmente es estudiar si esos distintos organismos que conforman la fauna asociada tienen efectivamente algún tipo de consecuencia negativa para el cultivo. Al respecto, y durante ForoAcui se expondrán distintos casos de estudio en los que se ha constatado tales efectos negativos, nos avanza el investigador.

El tercer y último bloque de ideas se centrará en el uso de nuevas tecnologías que aúnan electrónica con ecología marina,y que se están aplicando tanto en laboratorio como en batea. “Poder utilizar dispositivos electrónicos en combinación con aspectos de la ecología del molusco nos está permitiendo obtener una información extraordinaria para llevar a cabo monitoring en cultivo real”. Más específicamente, se está monitorizando el comportamiento del mejillón en cuanto a su apertura de la concha, en relación directa con el resto de funciones vitales del organismo: metabolismo, alimentación, secreción de biso y supervivencia.

“Lo que estamos haciendo– explica Babarro- es monitorizar la capacidad que tiene el mejillón para abrir o cerrar las valvas en función de factores externos adversos. Más específicamente, estamos testando la tecnología para observar qué sucede cuando hay proliferación de células tóxicas en el medio”. “Actualmente se están analizando series de datos, pero podemos avanzar que sí, que se comportan de manera diferente y son capaces de detectar cambios en la composición de la comunidad fitoplanctónica”, avanza. Desde nuestro conocimiento, es la primera vez que se lleva a cabo este monitoring in situ,en el propio cultivo, con un registro tan potente de datos de comportamiento. Esta última línea de investigación se está llevando a cabo en colaboración con investigadores de la institución DFO canadiense (investigador Luc Comeau), que lidera la actuación, y EEUU en el marco del acuerdo “Galway Statement on Atlantic Ocean Cooperation”.

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