Madrid 11/09/2012 – Las estructuras submarinas creadas por el hombre, tales como puertos, plataformas petrolíferas, granjas de acuicultura o estructuras turísticas, son perfectas para que se asienten los pólipos de las medusas en los primeras etapas de vida.
Así lo corrobora un estudio del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados del CSIC, dirigido por Carlos Duarte, en el que se denomina este fenómeno como “Caballo de Troya”, y en el que se han registrado hasta 100.000 individuos por metro cuadrado en estas estructuras.
Para Duarte, estos hábitats de origen humano podrían ser un factor importante “para explicar el aumento global de la proliferación de medusas”.
Sin embargo, esta investigación que se ha publicado en la revista Frontiers in Ecology and the Enviroment, revela que la especie Cotylorhiza tuberculata, por ejemplo, presenta una densidad de casi 20 pólipos por centímetro cuadrado en los ladrillos frente a ocho sobre las conchas de ejemplares muertos, y solo uno por centímetro cuadrado anidado en las conchas de ostras vivas.
Además, la investigación refleja que las estructuras artificiales en las zonas costeras están aumentando entre un 3,7 por ciento y un 28,3 por ciento anual.
Las regiones analizadas pertenecen a zonas submarinas de todo el mundo entre las que figuran zonas de Japón, Reino Unido, España y Estados Unidos, en un trabajo financiado por la Fundación Nacional de Ciencia de EE.UU.
Esta situación puede resultar "especialmente crítica en regiones de sedimentos blandos como el Golfo de México", donde la disponibilidad de sustratos naturales es escasa, algo que limita el número de pólipos, por lo que el equipo de investigación ha denominado este fenómeno como el “efecto caballo de Troya”.

