Mundial 18/09/2017 - Conforme mas se conoce y mas se avanza en el cultivo de los copépodos para alimento vivo de larvas de peces marinos en acuicultura, mas potencial de negocio se encuentra.
Es quizá en el ámbito de la acuariología donde existe una legión de aficionados y prescriptores que se han lanzado al desarrollo tecnologías de pequeña dimensión para su cultivo.
Sin embargo, a pesar de ser ampliamente conocidos por sus mejores cualidades en larvicultura de peces marinos como presas vivas frente al uso de rotíferos o Artemia, las dificultades para escalar el cultivo a un nivel industrial siguen siendo un desafío.
Estos pequeños crustáceos, al ser el eslabón en la cadena trófica marina entre el fitoplancton y los pequeños carnívoros, despertaron muy temprano la atención de los investigadores por su importante perfil nutricional rico en ácidos grasos esenciales. En los últimos años, además, se ha puesto el foco en los copépodos por los aportes en pigmentos, vitaminas, proteínas y minerales.
Diversos estudios comparando la alimentación con copépodos frente a rotíferos y Artemia muestran cómo se consiguen efectos beneficiosos tanto de supervivencia larval como a largo plazo en el crecimiento de los peces.
¿Cuáles son los copépodos con mas potencial en acuicultura?
De las 10.800 especies de copépodos existentes, no todas reúnen las mejores características para ser destinadas a acuicultura. Los hay marinos o de agua dulce; pelágicos o bentónicos; herbívoros, omnívoros o carnívoros. Con objeto de mejorar el acceso a esta información, investigadores daneses han creado una base de datos reuniendo los rasgos más importantes de las especies taxonómicamente diferenciadas. La base de datos generada y publicada en PANGEA, recoge datos como la temperatura del hábitat, el tamaño del cuerpo, el modo de alimentación, el tamaño del huevo, la estrategia de desove, la tasa de respiración y la mielinización (presencia de vaina nerviosa).
Por su parte, en el Mediterráneo, investigadores italianos han estudiado las principales especies de copépodos y los han clasificado por según sus hábitos alimenticios en especies herbívoras (Temora stylifera, Nannocalanus minor, Neocalanus gracilis), omnívoros (Centropages typicus) y carnívoros (Pontella mediterranea, Candacia ethiopica), y han realizado una relación de estos hábitos nutricionales con la bioacumulación de metales de interés como el aluminio, el hierro o el zinc.
Aunque todavía queda mucho por descubrir, las especies de copépodos que mejor se adaptan al su cultivo auxiliar en acuicultura por su manejo y propiedades nutricionales son las pertenecientes a los géneros Calanoida; seguidas de los procedentes a los géneros Harpacticoida y Cyclopoida.
Los copépodos del género calanoide son quizá los que mejores facilidades de manejo ofrecen aunque tienen como inconveniente la dificultad para mantener altas densidades de cultivo, precisando de grandes volúmenes de agua para obtener importantes cosechas.
Por el contrario, los del género Harpacticoida, son generalmente bentónicos, y pueden mantenerse a densidades muy altas, y por tanto en volúmenes mucho mas pequeños. Al requerir de superficies, éstas se pueden conseguir en los tanques a través del establecimiento de estantería dentro del tanque. Las dificultades de manejo se encuentran en la limpieza.
Como característica adicional, los Harpacticoides no requiren de fitoplancton como alimento, pudiéndoseles suministrar piensos inertes; y también hay una tecnología desarrollada para la recolección de los nauplios.
Finalmente, los ciclopoides pueden mantenerse también a altas densidades y son “fáciles” de cultivar.
Aunque existen corrientes que proponen el cultivo de estos copépodos en estanques, los principales riesgos se encuentran en la transmisión de parásitos del medio natural a los peces de cultivo; la dificultad de controlar las floraciones algales; y que su cultivo queda restringido a la estacionalidad.
Por ello, una propuesta adecuada a la industria de la acuicultura tendría que pasar por el diseño de instalaciones en recirculación con el mayor control de los parámetros físico-químico.

