Sistema de cultivo de ostras (Magallana gigas) en estero tradicional
El Puerto de Santa María 2/10/2019 – La ostricultura vuelve a sonar en la Bahía de Cádiz como una alternativa que permita mantener vivo el ecosistema de esteros, rememorando otros tiempos donde ya se apuntaba a esta actividad como alternativa al cultivo de la sal.
La ostricultura como tal, no es nada moderna ya que en 1847 se puso en marcha en El Puerto de Santa María la primera Escuela práctica de Ostricultura. La otra se pondría en La Coruña por el mismo año. Sin embargo, ambas escuelas solo estuvieron en funcionamiento diez años, debido principalmente a la falta de conocimiento de la especie.
Otro intento se produjo a mediados del siglo XX, aunque nuevamente, un manejo inapropiado de la especie y la situación hizo desistir de aumentar su producción a favor del cultivo de especies piscícolas como la dorada, la lubina y el mujol.
Una tercera oleada parece estar produciéndose ahora, en pleno siglo XXI, como alternativa al estero tradicional de peces. En esta ocasión la clave está en producir las ostras japonesas (Magallana gigas, antes Crassostrea gigas) en sistemas de Cultivo Multitrófico Integrado (IMTA) con peces y algas.
¿Pero es rentable el cultivo de ostras en la Bahía de Cádiz? Un taller organizado en el Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía (CTAQUA) en el marco del proyecto europeo Integrate, ha querido mostrar de manera piloto cuales son las circunstancias por las cuales se podría rentabilizar la producción en un estero extensivo aplicando conceptos de acuicultura multitrófica integrada (IMTA).
Dentro de las actividades de este proyecto, la mostrada ayer por CTAQUA será única acción piloto se está llevando a cabo en España. En la granja, gestionada por Estero Natural, se están poniendo a prueba la integración del cultivo de doradas y macroalgas, siendo los ostiones los protagonistas. Para mejorar la rentabilidad de la iniciativa, se espera complementar la actividad productiva con el turismo ornitológico y gastronómico.
Previamente, los participantes tuvieron oportunidad de participar en una jornada donde se expusieron las oportunidades que ofrecen los IMTA para la diversificación del sector acuícola, y las actividades transversales para hacer más rentable una explotación de estas características.
Según cifras de la Dirección General de Pesca de Andalucía, todavía se trata de una actividad residual, donde la producción de ostión se cifró en 2018 en 27.100 kg, con un valor de 111.046,30 euros.
De momento, todo está por hacer, tanto demostrar la rentabilidad de este tipo de iniciativas, como proveerse de semilla de ostión adaptada a las condiciones locales, aunque el producto final no pinta mal.





