Los hogares españoles consumirán este año menos salmón noruego por el alza que este producto ha venido experimentando en los últimos años. Al menos así lo piensan analistas de firmas como Berenberg Bank que siguen de cerca la evolución de los precios del pescado y marisco.
El precio del salmón noruego se ha revalorizado en el Nasdaq escandinavo un 37% en los últimos tres meses, situándose a casi 9 euros (96 coronas noruegas) por kilogramo.
Además de la oferta estable y el alza de la demanda que han hecho que se disparen los precios del salmón, hay que sumar el efecto del nuevo impuesto del 40% que Noruega quiere imponer a las ventas a las grandes firmas con operaciones en este país.
Los precios están compensando el descalabro en bolsa que han sufrido dos de las mayores salmoneras noruegas, Mowi y Salmar cuyas cotizaciones respectivamente han caído un 24% y 37% en el último año.
Mowi tiene una cotización bursátil en la bolsa de Oslo de 90 000 millones de coronas (8 300 millones de euros) mientras que la de Salmar es de 60 000 millones (5 500 millones de euros).
Bank of America estima que esta tasa restará entre un 30 y un 50% al beneficio neto de Mowi y Salmar. Berenberg por su parte calcula un impacto negativo de 21% para Mowi y 34% para Salmar.
Aunque faltan por definirse los detalles de este impuesto y todavía no se ha comenzado a aplicar ya que está pendiente de aprobación en el Parlamento noruego, tendrá carácter retroactivo de 1 de enero. La intención del gobierno es de determinar el gravamen en función del precio real de venta.
Según los cálculos, la tasa a las granjas de peces en Noruega podría aportar a las arcas unos 3 000 millones de euros anuales.
Con lo que se recauda de este impuesto, al igual como ya sucede con los fondos del petróleo, Noruega engorda su fondo soberano que le sirve para participar en muchas cotizadas españolas, entre otras, Iberdrola con la que controla el 49%.
Como efecto colateral de la imposición de esta tasa las grandes productoras ya han anunciado que pararán sus inversiones, lo que recortará la oferta.
Según lo comentado en Expansión por Andres Castanos-Mollor, analista de Berenberg Bank se cree que el consumo per capita en la Unión Europea y Reino Unido caiga un 1% este año como efecto de los precios y la recesión, y se estima que bajó un 1,2% el año pasado.

