DEBATE ABIERTO | Blue Carbón

La acuicultura quiere entrar en los mercados de carbono, pero la ciencia cuestiona parte de su narrativa climática

Mundial, 12/05/2026 | Antes de considerar algunos sistemas de cultivo sumideros de CO2 se necesita una demostración científica sólida

Cultivo de ostras en ponchones en Francia

La posibilidad de convertir determinados sistemas acuícolas en activos climáticos empieza a ganar peso dentro del debate internacional sobre sostenibilidad, financiación verde y mercados de carbono. 

Sin embargo, mientras crece el interés por integrar la acuicultura en estrategias de “blue carbon”, nuevos trabajos científicos advierten de que parte de las actuales narrativas climáticas del sector podrían estar simplificando excesivamente una realidad mucho más compleja.

Dos estudios recientes publicados en Aquaculture International y ICES Journal of Marine Science reflejan perfectamente esta tensión emergente entre oportunidad económica y validación científica.

El primero analiza el potencial de distintos sistemas acuícolas —especialmente algas, moluscos e IMTA (Integrated Multi-Trophic Aquaculture)— para participar en mercados voluntarios y regulatorios de carbono. El segundo cuestiona directamente que el cultivo de bivalvos pueda considerarse una verdadera estrategia de eliminación de dióxido de carbono atmosférico.

Del “blue carbon” a los mercados climáticos

El interés por los mercados de carbono se ha acelerado en los últimos años impulsado por objetivos de neutralidad climática, regulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y presión sobre las cadenas alimentarias para reducir emisiones.

En este contexto, parte de la industria acuícola busca posicionarse como una actividad capaz no solo de producir proteína con menor huella ambiental, sino también de contribuir activamente a la mitigación climática.

El trabajo publicado de Christian Larbi Ayisi y colaboradores en Aquaculture International explora precisamente esta posibilidad. Los autores revisan cómo sistemas como el cultivo de macroalgas, los moluscos, la acuicultura multitrófica integrada (IMTA), o determinados modelos de restauración marina, podrían actuar como sumideros biológicos de carbono.

El estudio también destaca que el interés político y financiero en torno al “carbono azul” está creciendo rápidamente, especialmente en Asia, donde algunos proyectos piloto ya intentan cuantificar el valor económico del carbono asociado a la producción marina.

El gran problema: demostrarlo científicamente

bateas nubes de Galicia

Sin embargo, la posibilidad de generar créditos de carbono no depende únicamente de capturar CO₂. Los sistemas deben demostrar adicionalidad (es decir, que el carbono capturado o las emisiones evitadas no se habrían producido sin la implementación específica de ese proyecto o actividad), permanencia, trazabilidad, verificabilidad, y balance neto positivo de carbono.

Es decir, no basta con absorber carbono temporalmente. Hay que demostrar que ese carbono queda retirado de la atmósfera durante escalas temporales relevantes y que el sistema genera un beneficio climático real frente a un escenario base.

Aquí es donde aparece el segundo estudio, publicado en ICES Journal of Marine Science, que adopta una postura mucho más crítica respecto al papel climático de los bivalvos.

Los autores del trabajo encabezado por Fabrice Pernet sostienen que el cultivo de moluscos no puede considerarse actualmente una estrategia válida de eliminación de CO₂ marino (mCDR). La razón principal es que los bivalvos respiran CO₂, y además, liberan CO₂ durante la formación de las conchas mediante procesos de calcificación.

El estudio cuestiona una idea muy extendida en parte de la literatura y la comunicación sectorial: que el carbono fijado en las conchas equivalga automáticamente a eliminación neta de carbono atmosférico.

Según los autores, esa interpretación simplifica en exceso el balance real de carbono y omite múltiples variables como emisiones derivadas de procesos biológicos, intercambio de CO₂ entre océano y atmósfera, emisiones asociadas a operaciones, hidrodinámica, degradación orgánica, y complejas dinámicas ecosistémicas.

El trabajo también señala que muchas estimaciones positivas sobre secuestro de carbono en bivalvos se basan en metodologías incompletas o sin validación suficiente mediante sistemas robustos de MRV (Monitoring, Reporting and Verification).

De hecho, los autores llegan a afirmar que es “muy improbable” que la acuicultura de bivalvos pueda utilizarse de forma científicamente justificada para generar créditos de carbono.

Más allá del carbono: proteína sostenible

Ostras en el mercado

Pese a esta crítica, el estudio insiste en que los moluscos siguen representando una de las formas más sostenibles de producción animal acuática.

Los bivalvos no requieren piensos, tienen bajas emisiones comparativas, mejoran determinados parámetros ambientales, y ofrecen proteína de alta calidad con menor impacto que muchas producciones terrestres.

La cuestión, por tanto, no es si la acuicultura puede ser sostenible, sino si determinadas actividades pueden clasificarse científicamente como herramientas de eliminación neta de carbono.

La discusión sobre el papel climático de la acuicultura probablemente se intensificará durante los próximos años a medida que aumente la presión regulatoria, crezcan los mercados voluntarios de carbono, y las empresas busquen monetizar atributos ambientales.

Pero ambos trabajos coinciden en que la credibilidad futura del “blue carbon” dependerá menos del relato comercial y más de la capacidad para demostrar beneficios climáticos medibles, permanentes y verificables.

En otras palabras, la acuicultura podría desempeñar un papel relevante dentro de la transición climática, pero el sector todavía necesita resolver importantes incertidumbres científicas antes de convertir ese potencial en créditos de carbono creíbles.

 

Referencias:

Ayisi, C. L., Osei, S. A., Henewaa, A., & Akolaa, R. A. (2026). Biological carbon sinks in aquaculture: evaluating sequestration potential and integration into carbon markets. Aquaculture International, 34, 151. https://doi.org/10.1007/s10499-026-02551-w 

Pernet, F., Williamson, P., & Gazeau, F. (2026). A system-based analysis of carbon fluxes shows that bivalve aquaculture cannot be considered a marine carbon dioxide removal strategy. ICES Journal of Marine Science, 83(5), fsag073. https://doi.org/10.1093/icesjms/fsag073 

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