El Puerto de Santa María 21/12/2012 - Montar una piscifactoría semi intensiva de peces en el Parque Natural de la Bahía de Cádiz, requiere de la empresa una inversión muy importante; así como una buena capacidad financiera que haga frente del circulante necesario durante 18 meses, que es el periodo que se tarda en alcanzar la talla comercial de las especies tradicionales como la dorada o la lubina.

Así lo explicó durante la celebración de la jornada Natur – Bahía, organizada por CTAQUA en El Puerto de Santa María, José Luis Molinero, empresario del sector acuícola andaluz desde hace más de 3 décadas.
El empresario explicó las cuestiones técnicas y económicas a tener en cuenta; como la ubicación, el buen aprovechamiento de las infraestructuras, contar con electricidad, un buen estudio topográfico de la instalación, que sepa aprovechar las mareas o la previsión del movimiento de tierras necesario, como algunas de las cuestiones a considerar más importantes.
Basado en su experiencia, explicó que una instalación tipo, con capacidad para producir 900 toneladas de pescado en un ciclo de 18 meses, debe tener al menos 500.000 metros cuadrados de superficie.
De ahí se deberá destinar el 40 por ciento de este área al engorde de los peces; el resto, se deberá destinar en un 30 por ciento a decantación de sólidos, y otro 30 por ciento a almacenamiento y canales auxiliares de entrada y salida del agua.
En el plano económico explicó que deben tenerse en cuenta los costes de producción, donde el pienso supone el 40 por ciento de estos gastos, los alevines el 15 por ciento, la mano de obra otro 15 por ciento, y el resto para energía y otros desembolsos.
Esto supone, según explicó José Luis Molinero una inversión importante y capacidad financiera para soportar un circulante de 18 meses.
Si se consigue llegar hasta el final del ciclo productivo, estos peces salen al mercado respaldados por una marca como Pescado de Estero, con la que se ha conseguido un buen reconocimiento en los mercados, explicó el experto.
Finalmente, recomendó tener una previsión de venta con compradores antes del despesque; ya que de lo contrario, se estaría actuando como pescadores y no como acuicultores; un error en el que se incurre a menudo en este sector, concluyó.

