Orotava (Tenerife) 29/09/2017 – La polémica del uso de un antibiótico en la piscifactoría de truchas de Aguamansa en Tenerife está sirviendo de carnaza para los políticos, antes de que las investigaciones que se están realizando se cierren.
Como resultado de que saliera a la luz un informe en el que se hacia visible este tratamiento bajo prescripción facultativa, y que se ha explicado que no existe riesgo para la salud y que el hecho no tiene mayor trascendencia, el cabildo de Tenerife ha tomado la decisión de cerrar las instalaciones.
Pero, como venimos diciendo, el asunto no va a quedar aquí. La piscifactoría poco importa a unos y otros ya que como un perro de presa los políticos han encontrado un asunto en el que poder hacer daño al adversario, al margen de saber la verdad de todo, o la trascendencia del asunto.
Tal es el sainete que están provocando los políticos que lejos de desaparecer el problema se está generando uno mayor, ya que como denunciaba una vecina de la piscifactoría por Facebook, los peces de la piscifactoría están muriendo masivamente “agonizando lentamente en las piscinas de la instalación”.
Esta vecina se pregunta “Dónde están los derechos para y por los animales que protegen algunos y hoy no he visto aparecer?, ¿dónde están los señores del ayuntamiento que permiten esta salvajada?, ¿y a quién tenemos que dirijirnos para que nos digan si los que hemos consumido truchas no nos hemos envenenado? Por ahora no conozco a nadie con el mal de la trucha!!!!”.

