O Grove (Pontevedra) 03/10/2013 – La recuperación de la ostra plana (Ostrea edulis) podría estar más cerca gracias a las contribuciones realizadas desde el proyecto europeo Oystercover, cuyos resultados serán expuestos en la próxima edición del Foro de los Recursos Marinos y de la Acuicultura de las Rías Gallegas, que se celebrarán la próxima semana en la Isla de La Toja.
Según indican desde ForoACUI, estos resultados de Oysterecover, se expondrán en ForoAcui justo dos días después de la reunión final de los participantes en Vigo, en Cetmar. La información será aportada por Rosa Fernández del Cetmar, y Antonio Villalba, del Centro de Investigaciones Marinas (CIMA), que participarán en la mesa de trabajo “Difusión Tecnológica”.
La ostra plana ha visto reducida drásticamente su población en los últimos años. Tanto por la sobreexplotación de la especie como también por graves episodios de mortalidad provocados por dos agentes, Marteilia refrigens y Bonamia ostreae, que se propagaron entre las décadas de los ’70 y ’80.
A pesar de las nuevas prácticas de gestión y de los intensivos programas de repoblación, la producción de O. edulis ha permanecido baja desde entonces; y en concreto, muy perjudicada por la Bonamia ostreae cuyas elevadas mortandades se elevan incluso hasta el 90 por ciento.
Sin embargo, según señalan, la mortalidad de ostra utilizando semilla resistente se sitúa sólo en torno a un 30 por ciento. A la vista de los resultados, “la recuperación de la ostra plana está más cerca que nunca”. “Los resultados obtenidos hasta el momento indican que a corto plazo y en un plazo de cinco años con la implicación del sector y un protocolo fiable de producción de semilla en criadero la producción de ostra se podría multiplicar”, lo que podría representar la recuperación de la producción marisquera a nivel europeo.
Según indicó Antonio Villalba, “la única manera efectiva de luchar contra la bonamisosis, que se apuntó tras tres programas pilotos previos a este proyecto es la producción de una estirpe resistente”; por eso, el objetivo de este proyecto ha sido, seguir ese camino, esto es, “profundizar en el conocimiento de la interacción de la ostra con el parásito para identificar marcadores moleculares de resistencia; de manera que si somos capaces de identificar esos marcadores moleculares, basta simplemente con ver si están presentes en una ostra, sin esperar a ver cómo aguanta la enfermedad, y utilizarla como reproductor. Efectivamente, en este proyecto hemos detectado marcadores moleculares de resistencia, sin dejar nada al azar. Y este es uno de los puntos más brillantes del proyecto”.
Además, en Oyestrecover se ha estudiado el ciclo del vida del parásito, etapas de vida que no se conocían; se han comparado diferentes métodos de diagnóstico de la enfermedad, que ha dado resultados muy interesantes; se ha hecho una caracterización de los bancos de ostra en base a un análisis demográfico complementado con un análisis patológico y un análisis genético; se ha estudiado cómo se trasmite el parásito, entre otras actividades.
En este último caso, explica el coordinador técnico del proyecto, “sabíamos que el parásito se trasmite directamente de una ostra enferma a una ostra sana, pero sospechábamos que podría haber otro tipo de especies en el área que podrían participar también en esa transmisión; una información muy importante a la hora de gestionar un banco natural: ver si hay otros focos de infección. Unos resultados muy interesantes que trasmitiremos en la reunión final del proyecto y también en ForoAcui”.
Por su parte, Rosa Fernández, del Cetmar, añade que la aplicabilidad de los resultados obtenidos en inmediata “a partir de mañana mismo, con los resultados alcanzados se podría comenzar a trabajar en programas de selección genética para ostra plana resistente a la bonamiosis, y con ello, empezar a recuperar la producción”.
Para Antonio Villalba, tras estos resultados, “solo nos queda encontrar el marco adecuado para que la industria se implique directamente”. Con los avances obtenidos en Oysterecover sumados a los de otro proyecto europeo, SETTLE, en el que participa la Universidad de Santiago, y ya finalizado, destinado a optimizar la producción de semilla de ostra plana europea en criadero con un protocolo fiable, “la ostra plana se podría multiplicar a corto plazo. En un horizonte a cinco años, el panorama podría cambiar completamente”, finaliza Villalba.

