Madrid 01/07/2010 - La sensibilidad ambiental de las empresas españolas se ha incrementado notablemente en los últimos 15 años, pero apenas invierten "el 1 por mil de sus ingresos" en pólizas frente a contingencias medioambientales, afirma el director del Pool Español de Riesgos Ambientales, José Luis de Heras.
Sucesos como el del Prestige en Galicia, Aznalcollar en Andalucía, o más recientemente la explosión de la plataforma de BP en el Golfo de México, son ejemplos de que los sucesos con consecuencias para el medio ambiente ocurren y que pueden suponer un grave quebranto no solo para los ecosistemas sino para las viabilidad de las empresas más sólidas.
Para dar cobertura específica a estos riesgos de contaminación ambiental de las actividades industriales se creó el Pool Español de Riesgos Ambientales, una entidad que agrupa a las principales compañías del seguro y reaseguro, explicó De las Heras, que no citó datos sobre el número de empresas o industrias que han recurrido a estas pólizas y su cuantía.
No obstante, precisó que se trata de una cantidad pequeña en relación a los ingresos de las empresas, ya que apenas representa el uno por mil de sus ingresos.
La legislación española establece no solo sanciones económicas para este tipo de situaciones, sino la obligación de reparar los daños causados, lo que en ocasiones puede suponer inversiones millonarias.
De las Heras, que ha intervino ayer en Madrid en una jornada sobre "cómo asegurar los riesgos ambientales", ha explicado que la Ley de Responsabilidad Medioambiental(LRM) establece un marco común con el fin de prevenir y reparar el posible impacto causado a hábitats naturales, recursos hídricos y suelos.
El Tratado de Maastrich fijó los principios de prevención, corrección y quién contamina paga, aunque según De las Heras hoy prima el principio de "quien contamina repara", y para eso las empresas deben ser conscientes de que las políticas de prevención no son sólo un gasto sino una inversión de futuro.
Hace años -ha explicado- las empresas preferían pagar una multa, porque era asumible. Hoy eso no es viable. Las administraciones y aseguradoras apuestan fuerte por una buena inversión en prevención además de seguros para hacer frente a contingencias. "Las mejores industrias son las que cumplen" y están preparadas.
La LRM estableció, entre otras cuestiones, que la responsabilidad puede ser objetiva. Esto significa que no es necesario demostrar que el que el causante ha actuado de una manera negligente.
Una de las principales dificultades en este tipo de seguros sigue siendo cuantificar los riesgos cuando las compañías (petroleras, químicas u otras aparentemente inocuas) plantean cuestiones del tipo ¿Cómo se puede hacer frente a los riesgos derivados de los daños al medioambiente? ¿Es posible reparar los perjuicios de un vertido de petróleo?, o ¿Qué exige la Ley en materia de medioambiente?
Por ello, entre las propuestas de la jornada figura el hacer un seguimiento de las industrias potencialmente contaminantes, para que se ajusten y cumplan la Ley de Responsabilidad Medioambiental. Con ello, señalan, no se evitarán los accidentes, pero si que sus responsables se declaren insolventes cuando incurran en responsabilidades graves.

