Mundial 8/01/2019 – Hace más de 75 años que se vienen cultivando las microalgas en el ámbito de la investigación, sin embargo, problemas tecnológicos y de costes no han permitido hasta ahora un consumo masivo de estos productos a pesar del alto interés generado entre los consumidores por sus numerosos beneficios nutricionales.
La buena noticia es que todos esos obstáculos tecnológicos se han superado y ya han entrado en el juego los inversores privados que vienen reclamando mayor atención para desarrollar un mercado con capacidad potencial para consumir productos nutracéuticos ricos en Omega3 EPA / DHA, cosméticos, cuidados de la piel, alimentos, bebidas, piensos, biofertilizantes y bioplásticos.
En el punto de mira ahora no está en desarrollar el cultivo de una determinada especie, sino cuál será la tecnología que alcance el éxito en el escalado de los cultivos hasta convertirlos en verdaderas biorrefinerías industriales.
Sabemos que existe una gran curva de aprendizaje entre la escala de laboratorio y la comercial. Por tanto, el desarrollo industrial se podrá alcanzar a través de dos vías. Fomentando la inversión privada o a través de consorcios público-privado. En el primer caso, los tecnólogos deberán rendir cuenta a los consejos de administración, que normalmente manejan plazos cortos de retorno; mientras que, en el segundo caso, los investigadores deberán rendir cuentas a la sociedad en su conjunto, y por eso, será importante poner al frente a personal técnico cualificado y con experiencia en el escalado industrial, y no puramente a investigadores con amplia experiencia en la escala de laboratorio.
En España contamos con ambos casos, el de la empresa privada que está desarrollando sus propios productos, y los consorcios público-privado que llevan sus propias líneas de desarrollo. Que cada uno tome sus propias conclusiones sobre cómo se deben plantear las estrategias para el próximo año.

