Madrid 20/06/2011 - La asamblea general de la Plataforma Tecnológica Española de la Pesca y la Acuicultura (PTEPA) arrojó luz y caminos prósperos en materias tan diversas como el horizonte de cultivos en la UE, la mejora de la trazabilidad o el aprovechamiento de subproductos y descartes.
Ámbitos de interés indudable para el sector y referentes para el futuro, pero ninguno tan urgente y demandado como la búsqueda de nuevos ingredientes, alternativos y sostenibles, para piensos acuícolas. La novedad en este campo llegó de la mano del director del Departamento de Ciencia Animal y Catedrático E. U. de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Miguel Jover Cerdá, que presentó los resultados de un proyecto de investigación que se publicará próximamente y que, a tenor de los datos, aporta sólidas expectativas a la industria.
El objetivo del estudio es la sustitución casi total de las harinas de pescado por fuentes vegetales (soja, gluten harina de colza...) obteniendo un crecimiento óptimo y, sobre todo, alcanzando el sabor del pescado que hasta ahora se resistía en los últimos ensayos y técnicas diseñadas.
La solución a este problema es un sistema de "recebo", introduciendo harinas de pescado en la última fase del ciclo de crecimiento, "durante uno o dos meses", permitiendo así que los peces metabolicen y tengan todas las características nutritivas y organolépticas antes de llegar al mercado.
Con este procedimiento, "el sabor se reconstituye y no hay diferencia entre, por ejemplo, una trucha alimentada durante todo el periodo con aceite de pescado y una que se ha alimentado durante gran parte de su ciclo con aceite vegetal y después con aceite de pescado", según explicó Jover Cerdá.
La clave de esta técnica es la incorporación de unos aditivos que se conocerán cuando el proyecto se haga público íntegramente. "Estamos haciendo unas pruebas sin nada de línea de pescado, con un pequeño porcentaje de kril, y añadiendo unos aditivos con los que estamos obteniendo unos resultados increíbles, con un nivel de crecimiento y unos índices iguales que con la línea de pescado", añadió el catedrático de la UPV, que presentó algunos resultados gráficos de la investigación durante la Jornada de Oferta y Demanda Tecnológica organizada con motivo de la Asamblea General de la PTEPA.
El estudio arranca desde un punto de partida diferente al que se tomaba hasta ahora: "La filosofía es la que nos ha fallado algunas veces porque hemos intentado utilizar fuentes vegetales simples: quito pescado y pongo soja. Ha funcionado bien pero no más allá de un 30 por ciento o 40 por ciento porque la fuente que nosotros sustituimos no tiene el perfil de aminoácidos, de ácidos grasos, para la especie y llegábamos a un límite en el que fracasábamos".
Jover entiende que el concepto inicial se ha demostrado inadecuado y que hay que avanzar en el conocimiento de las necesidades alimenticias reales de los peces en cada momento. Según explica el director del Departamento de Ciencia Animal de la UPV, "cuando se hacen mezclas se intenta emular el contenido de la línea de pescado o de la propia especie, lo cual no es del todo cierto, ya que, por ejemplo, los peces no sólo comen pescado, sino también crustáceos, moluscos... Lo ideal es conocer y satisfacer en cada momento la necesidad de aminoácidos y ácidos grasos esenciales, cuántas calorías por día, proteínas, lisina, metionina...".
El objetivo del proyecto es abaratar la alimentación para que el producto final sea más competitivo pero, especialmente, abrir una vía alternativa que garantice la sostenibilidad de la producción a medio y largo plazo. "Partimos de un problema doble: de coste del pienso pero también de disponibilidad porque ahora la tonelada está a casi 1.800 euros, pero llegarán momentos, dentro de unos años, en que no sabemos a cuánto estará porque la demanda será mucho mayor y la oferta, más pequeña; incluso, puede llegar un momento en que no haya línea de pescado para todos".
Ante este horizonte de incertidumbre, Miguel Jover concluye que el estudio de variables económicas y de producción es cambiante y "lo que hoy no es rentable dentro de unos años, sí lo será. La tendencia está clara y lo que hay que hacer ya es buscar ingredientes alternativos". Además, la traslación de esta técnica al mercado y a los fabricantes de pienso puede ser "rápida", ya que "no requiere de gran complejidad y porque las fuentes vegetales que utiliza son comunes", según concluyó el catedrático de la UPV.

