ALIMENTACIÓN | REGULACIÓN Y COMPETITIVIDAD

Noruega estudia abrir los piensos para peces a materias primas transgénicas autorizadas por la UE

Oslo, 29/07/2026 | La reforma ampliaría la disponibilidad de ingredientes para una industria que produce 1,9 millones de toneladas de pienso al año y soporta un sobrecoste estimado de 1.800 millones de coronas por utilizar materias primas libres de transgénicos

Almacen de piensos de acuicultura

La Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria, Mattilsynet, está planteando autorizar la comercialización de materias primas para piensos producidas a partir de organismos modificados genéticamente cuando ya hayan sido evaluadas y autorizadas por la Unión Europea.

La medida afectaría exclusivamente a ingredientes destinados a la alimentación de peces y no supondría autorizar salmones modificados genéticamente.

Actualmente, los productos procesados derivados de soja, maíz, colza y otros cultivos necesitan una autorización nacional específica para utilizarse en Noruega, aunque ya hayan superado la evaluación europea.

La reforma eliminaría esta segunda tramitación y acercaría las condiciones regulatorias de los fabricantes noruegos a las de sus competidores comunitarios y británicos. 

La consulta pública promovida por Mattilsynet, abierta entre el 17 de marzo y el 18 de junio, ha mostrado una división entre la industria acuícola, favorable a ampliar la base de ingredientes, y organizaciones agrarias, ambientales y de consumidores, que reclaman cautela, trazabilidad y mayor información.

Noruega produce alrededor de 1,9 millones de toneladas de pienso para peces al año, pero depende de materias primas importadas. La obligación de utilizar ingredientes libres de transgénicos supone un sobrecoste estimado de 1.800 millones de coronas noruegas (163,6 millones de euros) y aumenta la vulnerabilidad ante la concentración de países y proveedores.

La principal presión se concentra en la soja brasileña segregada y certificada como no transgénica. Skretting estima que su producción habría descendido hasta aproximadamente 1,5 millones de toneladas durante la campaña 2025-2026, menos del 1 % de toda la soja producida en Brasil. 

Los fabricantes noruegos deben competir así por volúmenes reducidos y pagar una prima por su separación, certificación y trazabilidad, mientras la inestabilidad geopolítica, las alteraciones climáticas y la concentración del suministro incrementan el riesgo de interrupciones.

La industria sostiene que reconocer las autorizaciones europeas ampliaría la oferta, reduciría costes y facilitaría el acceso a ingredientes biotecnológicos, como aceites vegetales enriquecidos en omega-3.

Noruega solo ha aprobado hasta ahora Aquaterra, obtenido de colza genéticamente modificada, frente a las numerosas materias primas autorizadas en la UE.

Las organizaciones críticas advierten sobre los efectos ambientales y socioeconómicos, la concentración del mercado de semillas y la confianza del consumidor.

También reclaman identificar el salmón alimentado con transgénicos. Aunque su autorización no implicaría un uso generalizado, ampliaría la oferta europea y podría reducir costes y riesgos de abastecimiento para la industria noruega.

Te puede interesar