Bente Ruyter de NOFIMA
Noruega 7/11/2019 - El aprovisionamiento futuro de aceites poliinsaturados Omega-3 ricos en EPA y DHA es, sin duda, uno de los mayores desafíos de la industria acuícola de peces marinos, principalmente el salmón Atlántico (Salmo salar), aunque no es la única especie dependiente de este ingrediente.
Hasta ahora, la industria extractiva de ingredientes marinos es la única con capacidad en volumen y precio para proveer de Omega-3, por ello, encontrar nuevas alternativas se ha convertido en un desafío mundial.
En esta carrera para sustituir parcialmente el aceite de pescado como fuente de Omega-3 (EPA y DHA) se encuentra el aceite de canola modificada genéticamente (OGM) y de la microalga heterotrófica Schizochytrium sp. producida en fermentadores.
La canola extraída de la colza es una fuente rica en DHA y ALA; mientras que la que procede de Schizochytrium sp. es una fuente natural de DHA.
Sin embargo, cualquier nuevo ingrediente necesita de la validación científica, y para ello, ha sido fundamental el papel del Instituto Noruego de Investigación en Alimentos (NOFIMA) como institución con capacidad para confirmar que el Omega-3 cumplen los requisitos de seguridad alimentaria y nutricional.
En el caso del aceite de canola OGM para dietas de salmón, las pruebas se han realizado en diferentes medios, agua continental y marina; con peces de diversos tamaños, principalmente juveniles de salmón. También se ha probado la eficacia a diferentes temperaturas, como en el caso de las pruebas realizadas en Australia.
En el caso de las microalgas, los peces fueron alimentados desde los 100g hasta su talla de sacrificio.
Fueron pruebas donde se analizaron parámetros como el crecimiento, la composición, la calidad muscular y la salud del salmón. Igualmente se observaron parámetros sensoriales como el olor y el sabor.
Al respecto de los estudios, la investigadora de NOFIMA, Bente Ruyter, señaló que, en el caso del aceite de canola, tanto en agua continental como marina, proporciona tasas de crecimiento equivalentes al aceite de pescado, y mejora el color de la piel y los músculos. Además, según indica Ruyter, “no se detectaron contaminantes ambientales en el salmón”.
Por su parte, la biomasa de microalgas Schizochytrium sp. mostró ser una buena fuente de DHA, contribuyendo también a un buen color muscular. Este ingrediente, añade la investigadora, “no dio diferencias con respecto al olor y sabor del filete en comparación con el salmón alimentado con aceite de pescado”.

