Gijón 6/06/2017 - Mientras en Galicia hablar de mejillón es hablar de desarrollo sostenible, empleo y fuente de ingresos, en el resto de la geografía española es una actividad que debe competir en el espacio con la pesca o el turismo.
Los mismos mitilicultores que ponen las trabas en las rías de Galicia para la instalación de otras actividades afines, como la cría en cautividad de salmones, las sufren en Granada o en Asturias.
Es lo que está ocurriendo por ejemplo en el Principado de Asturias con el proyecto de Mar Abierto Mejillones en Punta Escalar, frente al Arenal de Morís, que está actualmente en trámites de su impacto ambiental.
El propio secretario General de Pesca del Gobierno del Principado de Asturias, Alberto Vizcaíno ha dudado de la posibilidad de que el proyecto acabe convirtiéndose en una realidad debido al gran rechazo que genera esta iniciativa según evidencian las alegaciones presentadas al proyecto por parte de los ayuntamientos de Ribadesella y Caravia, de la Federación de Cofradías de Asturias y de un grupo de 24 pescadores y armadores llastrinos, entre otros, durante su periodo de exposición pública.
Cabe recordar que este proyecto prevé ocupar 35 hectáreas en dos fases, producir 2.400 toneladas métricas de mejillón al año y generar 60 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos.

