SALUD | NUTRICIÓN FUNCIONAL

Por qué los aditivos vegetales no ofrecen una protección universal frente a las enfermedades en trucha

Un ensayo con extractos de fenogreco, laurel y mostaza negra muestra que la respuesta inmunitaria y la supervivencia varían según el aditivo, la dosis y el patógeno bacteriano, sin mejorar significativamente el crecimiento ni la conversión alimenticia

Investigadora examina tanque con truchas

Los extractos vegetales incorporados a los piensos pueden modificar la respuesta inmunitaria y la resistencia de la trucha arcoíris frente a determinadas infecciones bacterianas. Sin embargo, sus efectos no pueden generalizarse a todas las enfermedades: la eficacia depende de la planta utilizada, la concentración administrada y el patógeno al que se enfrentan los peces, según un estudio publicado en Aquatic Sciences and Engineering.

Los investigadores evaluaron extractos acuoso-metanólicos de semillas de fenogreco, hojas de laurel y semillas de mostaza negra, incorporados al alimento en concentraciones de 0,1, 1 y 5 gramos por kilogramo. El ensayo, de 45 días de duración, se realizó con juveniles de trucha arcoíris de aproximadamente 5,6 gramos y analizó el crecimiento, la conversión alimenticia, distintos indicadores inmunitarios y la supervivencia después de desafíos bacterianos.

Ninguno de los nueve tratamientos produjo diferencias estadísticamente significativas en el peso final, la ganancia de peso, la tasa específica de crecimiento o el índice de conversión. Los extractos sí modificaron algunos componentes de la respuesta inmunitaria, entre ellos la actividad respiratoria, la mieloperoxidasa y la expresión de genes relacionados con la inmunidad, aunque los efectos variaron según la dosis y el momento del muestreo.

Estas diferencias se trasladaron de manera desigual a la supervivencia después de la infección. El fenogreco a 5 gramos por kilogramo logró la mayor supervivencia frente a Yersinia ruckeri, mientras que el fenogreco a 1 gramo y la mostaza negra a 5 gramos por kilogramo destacaron frente a Vibrio anguillarum. Algunos tratamientos que ofrecieron resultados favorables frente a una bacteria fueron, sin embargo, neutros o menos eficaces frente a otra.

El extracto de laurel ilustró esta variabilidad de manera especialmente clara. Su concentración más baja, de 0,1 gramos por kilogramo, produjo los peores resultados de supervivencia frente a Aeromonas salmonicida y Vibrio anguillarum. El resultado demuestra que el origen natural de un ingrediente no garantiza por sí solo su eficacia o seguridad, ni que aumentar o reducir la dosis produzca necesariamente una respuesta predecible.

El fenogreco se perfiló como el más prometedor de los tres extractos, especialmente en concentraciones de 1 y 5 gramos por kilogramo, pero el estudio todavía no demuestra su eficacia en condiciones comerciales. Antes de incorporar estos aditivos a las estrategias sanitarias será necesario validar su composición, dosis, periodo de administración, coste y efectos específicos frente a cada patógeno en ensayos a escala productiva.

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