La Asociación Europea de Productores de Moluscos (EMPA) ha enviado un informe a la Comisión Europea, haciendo un llamado a la acción para simplificar la burocracia en la legislación ambiental de la Unión Europea. La Asociación, que representa a los productores de moluscos, defiende que la acuicultura de este sector es una actividad de bajo impacto y bajo trófico, basada en la naturaleza, y que además de proporcionar alimentos, ofrece beneficios ambientales como la filtración de agua y la protección de la costa.
Sin embargo, el núcleo de la queja de la asociación es que sus miembros enfrentan barreras administrativas desproporcionadas. Los productores se topan con obstáculos excesivos, duplicaciones entre diferentes directivas, como la Directiva Marco del Agua, la Directiva Estrategia Marina y Natura 2000, y largos retrasos en la obtención y renovación de licencias.
La EMPA subraya que no busca debilitar las salvaguardias ambientales, sino que las normas sean más eficientes, proporcionadas y coherentes entre los países de la UE. Esta falta de coherencia ha llevado a que cada Estado miembro interprete las normativas de manera diferente, lo que amenaza la viabilidad de un sector compuesto en su mayoría por pequeñas empresas familiares.
Para resolver estos problemas, la EMPA ha propuesto una serie de soluciones detalladas. En su informe, pide una mejor coordinación entre la Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca (DG MARE), la DG ENVI (Medio Ambiente) y la DG SANTE (Salud y Seguridad Alimentaria), además de solicitar el fortalecimiento del equipo de Acuicultura en la DG MARE5.
Además de la coordinación, el informe solicita un marco legal claro para el desarrollo de una acuicultura sostenible. Esto incluiría la introducción de procedimientos de autorización "rápidos" y basados en el riesgo, reconociendo el impacto ambiental insignificante y las contribuciones positivas de la cría de mariscos. El documento también propone que el espacio marítimo para la acuicultura de bajo trófico se considere un uso estratégico de las aguas costeras y que se establezcan objetivos europeos vinculantes y cuantificados para el año 2040.
Finalmente, la asociación destaca la necesidad de simplificar el acceso a la financiación para las pequeñas empresas del sector y de crear mecanismos de remuneración o reconocimiento por los servicios ecosistémicos que estas granjas proporcionan.

