Vietnam 14/01/2013 – La presión de WWF sobre la producción de panga de Vietnam hace dos años, que llegó a colocar la producción de esta especie en su lista roja, y por consiguiente, someterla al boicot de los mercados europeos, está dando un inquietante cambio de rumbo.
La alianza creada entre WWF y el gobierno de Vietnam, que finalmente cedió a las presiones de los ambientalistas, podría dar como resultado que en 2015 más de la mitad del panga producido en el país asiático se haga bajo el sello ASC, que promueve la citada organización ambientalista.
Así lo ha anunciado recientemente el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Vietnam, que señaló que existe el compromiso adquirido de que más del 50 por ciento de las compañías pesqueras tengan ASC en 2015, y esto servirá para “impulsar las exportaciones vietnamitas de bagre en el mundo”.
Más fuerte que cualquier presión de las Autoridades Europeas ha sido la que ejerció WWF en este caso y que ponía en riesgo la entrada de panga a países como Alemania, Bélgica, Noruega, Suiza, Austria y Dinamarca.
Esto implica el haber “obligado” a las empresas a incurrir en una ingente inversión de tiempo y económica para obtener los certificados, a lo que se suma el pago periódico anual por mantener el certificado, como señalaba el vicepresidente de la Asociación de Exportadores y Productores de Productos Pesqueros (VASEP).
Además, esta cesión también ha abierto la veda para que otras organizaciones no gubernamentales como BAP, GlobalGAP, MSC, MetroGAP, IFORM, SQF, etc, haya visto campo abonado para introducir sus estándares.
También, algunas cadenas minoristas y los importadores también han impuesto sus propias necesidades. Las cadenas de distribución, que tienen influencia en el mercado, afirman que sólo importarán los productos vietnamitas, si estos productos pueden satisfacer sus necesidades.
Los productores también se quejan de la gran maraña de estándares, así como los altos costes.
Según indicó Duong Ngoc Minh, Director General de la Compañía Vuong Seafood Hung, la certificación de ASC ha implicado un coste 100.000 dólares. A esto, añade, hay que sumar 12.000 dólares anuales para la renovación de la licencia.
Minh también quiere entrar en el mercado europeo, deberá hacerlo bajo el “pasaporte” de GlobalGAP, lo que implica 6.000 dólares anuales, una suma a añadir a la alta cantidad que ya tuvo que pagar por alcanzar la certificación.

