La Coruña 15/03/2010 – La compañía gallega, Isidro de la Cal Fresco, única en el mundo en la crianza de besugo (Pagellus bogaraveo), ha sido puesta como” caso de éxito “por la consecución del proyecto Eureka – para la mejora de la competitividad de la industria - junto con Luso Hispana de Acuicultura y Nutreco Aquaculture Research Center, para una mejora en la dieta de la especie.
El coordinador del proyecto y gerente commercial de Skretting, filial de Nutreco en España, Fernando Sanz, ha indicado que este proyecto ha supuesto una mejora del conocimiento en la alimentación larvaria del besugo. Según indicó Sanz, es un proceso lento en el que han obtenido una dieta comercial “que permitirá un crecimiento más rápido en menos tiempo”. La marca comercial del producto desarrollado se ha denominado “Besugo Power” por el alto valor energético de la dieta.
“En el mar, los besugos toman varios años en crecer, puede que cinco años y con nuestra dieta y el método que hemos desarrollado crecen en la mitad de tiempo”, indicó Fernando Sanz.
Según indicaron, el besugo es una especie muy dificil de domesticar, debido a que es una especie de profundidad – viven a profundidades de 150 a 300 metros -, y su facilidad para estresarse, puede llegar a provocar la muerte súbita de los peces.
En el desarrollo larvario y producción de juveniles, según indicaron, ha sido “crucial” el trabajo desarrollado por los técnicos de Luso Hispana de Acuicultura.
El proyecto de 24 meses de duración, ha tenido un coste de 2,2 millones de euros, y ha estado financiado a través de un proyecto de desarrollo tecnológico de CDTI.
Cabe recordar que además de trabajar en la mejora nutricional de esta especie, Isidro dela Cal está desarrollando la mejora genética de la especie, tal y como fuera informado el pasado mes de noviembre en misPeces.com.
En la actualidad Isidro de la Cal vende aproximadamente 200 toneladas de besugo al año, principalmente en España, Italia, y Alemania, y prevén que pueden aumentar la producción hasta las 600 toneladas en los próximos cinco años. A esto hay que añadir el creciente declive de la especie salvaje en el futuro hacen prever un futuro esperanzador.

