Chiusdino (Italia) 19/10/2018 – Un proyecto de cultivo spirulina en Italia, utilizando para ello energía geotermal de una central en Chiusdino, en la toscana italiana, abre nuevas posibilidades a la hora de reducir los costes asociados con la regulación de la temperatura y el CO2 que necesita esta microalga para alimentarse.
En el proyecto, que lleva en funcionamiento un año, colaboran Enel Green Power y el Consorzio Sviluppo Aree Geotermiche (Co. Svi.G), junto con Fotosintetica & Microbiologica, una spin-off del departamento de agroalimentación y medio ambiente de la Universidad de Florencia, utiliza la energía y el CO2 de la citada central geotermoeléctrica.
En las instalaciones de 125 metros cuadrados, la microalga espirulina se cultiva en tanques en abierto y fotobiorreactores a un ritmo de 60g al día. Los resultados obtenidos hasta ahora, son más que prometedores, ya que el invernadero de microalgas puede producir un 25 por ciento más de alga con un 30 por ciento menos de los costes necesarios.
Cabe recordar que la central geotermoeléctrica de Chiusdino, en la toscana italiana, está en funcionamiento desde 2011 y con un potencial instalado de 20 MW, produce 150 millones de Kilovatios hora al año, evitando así la emisión a la atmósfera de 100.000 toneladas métricas de CO2 y ayudando a ahorrar en combustibles fósiles el equivalente a 32.000 TEP (toneladas equivalentes de petróleo) al año.
De prosperar este proyecto se abre un nuevo mundo de posibilidades para que se implanten este tipo de cultivo en otras centrales geotermales del país.

