Bruselas 15/11/2017 – El fraude en el etiquetado de productos pesqueros es tan importante que el desconcierto por las malas prácticas llegó en su día a saltar las alarmas en los propios comedores del edificio Berlaymont, en Bruselas, sede de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo y legislativo de la Unión Europea que justamente se encarga de regular este tipo de cuestiones.
Ahora, los investigadores encargados de hacer público el estudio han publicado los resultados en la revista Food Control, investigadores del laboratorio de Biodiversidad y Genómica Evolutiva (LBEG) de KU Leuven, han demostrado que tras un análisis de ADN de 280 muestras de pescados el 13,1 por ciento de las muestras de bacalao, 11,1 por ciento de las de lenguado y el 95 por ciento del atún rojo contenían fraude de etiquetado.
En general, según indican, se detectaron 31,1 por ciento de muestras incorrectamente etiquetadas, y esto estuvo presente en todos los vendedores.
Sin embargo, el mayor fraude proviene del atún rojo que fue sustituido casi siempre por otras especies de atún.
Los resultados muestran que las normas y controles de etiquetado de productos pesqueros no son suficientes, particularmente en la industria de servicios de alimentos, donde por ejemplo, las denominaciones comerciales pueden ser ambiguas y la denominación científica de las especies no es obligatoria.
Como señalan en su trabajo, “independientemente de si son negligentes o fraudulentas, las prácticas de etiquetado incorrecto son perjudiciales para los objetivos económicos y de sostenibilidad, y también para la confianza de los consumidores”.
Referencia:
Henrik Christiansen, Nicolas Fournier, Bart Hellemans, Filip A.M.Volckaert
Seafood substitution and mislabeling in Brussels' restaurants and canteens
https://doi.org/10.1016/j.foodcont.2017.09.005

