Bacalao (Gadus morhua)
Oslo 11/02/2019 – Si el salmón Atlántico representa para Noruega el éxito de su acuicultura, el bacalao (Gadus morhua) se ha convertido en uno de los mayores fracasos después de más de dos décadas dedicados a potenciar el cultivo de esta especie sin éxito y con importantes quiebras en el sector.
La producción tuvo su mayor auge en 2008 con 20 criaderos industriales y 533 licencias de granjas comerciales.
Uno de los principales motivos para que los distintos proyectos para producir bacalao de acuicultura hayan naufragado se debe a que, cuando se planteó su producción piscícola alrededor del año 2000, las cuotas de captura eran muy bajas y el precio de mercado estaba disparado.
En 2014, con una pesquería totalmente recuperada, la bajada de precios puso a cada uno en su sitio y la industria desapareció completamente.
Sin embargo, 5 años después del fiasco, la reducción de la cuota pesquera de Noruega de 800.000 TM a 700.000 TM hace que se vuelva a ver una alternativa posible en la acuicultura de la especie.
Aunque existe un riesgo de confundir una oportunidad coyuntural de bajas cuotas de captura con razones estructurales que hacen pensar en una oportunidad para la piscicultura de la especie, lo cierto es que algunos productores están mirando hacia el bacalao nuevamente.
Cuando se planteó la producción la baja calidad de los juveniles acarrearon problemas en la fase de engorde de bajo crecimiento y altas mortalidades.
Pero, en Noruega, nunca se dejó de trabajar Programa Nacional de Producción de Bacalao y ahora, y ahora los peces crecen un 30 por ciento más rápido que en 2008 y son capaces de alcanzar los 4 kg en 30 meses. Además, gracias al programa de cría, los machos que antes en un 95 por ciento maduraban sexualmente durante la fase de engorde, lo hace ahora en un 5 por ciento.
Otros avances se han producido en los protocolos de producción de juveniles, dietas y granjas de cría.
Ahora los productores que se aventuren a la producción de bacalao podrán encontrarse con ejemplares procedentes de la cuarta generación de cría.
El caso del bacalao de Noruega puede servirnos para tomar dos lecciones. La primera es que difícilmente la acuicultura actual será capaz de ser competitiva con una especie que se produce a grandes volúmenes en el medio natural. Y la segunda es que los programas de selección de una especie son el camino para domesticar generación tras generación una especie hasta hacerla competitiva y adaptada a los requerimientos del mercado de precio y calidad.

