Roma 1/09/2017 – La producción mundial de pescado y marisco, excluyendo las algas, crecerá en el periodo 2014 a 2026 en 26 millones de TM hasta alcanzar 194 millones de toneladas, un crecimiento de 15 por ciento en este periodo.
Este crecimiento se producirá principalmente con la acuicultura como motor, ya que se espera que incremente la producción en 34 por ciento hasta 2026, y se dará en países en desarrollo y, en especial, en Asia donde seguirá representando el 90 por ciento del total. En este contexto China seguirá siendo el productor dominante, representando el 63 por ciento de la producción acuícola total en 2026.
Así se destaca de las principales conclusiones del estudio “Perspectivas Agrícolas de la FAO 2017-2026” de la OCDE, una publicación que anualmente revisa las proyecciones sobre la producción de alimentos y hace un análisis del mercado.
En 2025, por primera vez, la producción acuícola mundial superará los 100 millones de TM en volumen, y llegará a 102 millones de toneladas un año después.
En el informe se pone de manifiesto que la acuicultura “seguirá siendo uno de los sectores alimentarios de más rápido crecimiento a pesar de que su tasa de crecimiento anual promedio se haya desacelerado de 5,3 por ciento por año en la década anterior a 2,3 por ciento por año en el período 2017-2026”.
Por su parte, 2021 será el año en el que la acuicultura supere en producción a las capturas pesqueras – incluyendo los usos no alimentarios. Cuando lleguemos a 2026, la participación de la acuicultura será de 53 por ciento del total pesquero producido, y el 58 por ciento excluyendo los usos no alimentarios.
En todos los continentes habrá pescado para suplir la demanda, excepto en África donde el crecimiento de la población superará la oferta de pescado.
Los países en desarrollo seguirán siendo los principales exportadores de pescado para consumo humano y su participación aumentará del 67 por ciento en el periodo 2014-2016 al 68 por ciento en 2026. En ese mismo periodo los países desarrollados reducirán su participación en las importaciones mundiales, del 53 por ciento al 52 por ciento.
En términos reales, se espera que los precios del pescado disminuya en la próxima década en comparación con los récords máximos alcanzados en 2014.

