Noruega 20/11/2019 – Los costes de la salmonicultura está creciendo en los cinco principales países productores, lo que hace que se esté convirtiendo al salmón en una proteína menos competitiva a especies piscícolas, o de la ganadería terrestre como el pollo o el porcino. Sin embargo, y a pesar de que en todos los países suben las fuerzas impulsoras de los costes, en términos de competitividad Noruega sigue a la cabeza, y Chile es la que ha mejorado más su rendimiento.
En el informe "Competitividad del salmón de granja noruego: costes y generadores de costes en los países competidores”, elaborado por Nofima y Kontali en nombre del Fondo de Investigación de la Industria de la Pesca y la Acuicultura (FHF, por sus siglas en inglés), se explica cómo a pesar de esta mejora de la competitividad relativa a otros países, los costes suben significativamente, principalmente, en el pienso y los tratamientos contra el pijo de mar.
Los costes en Noruega, señalan, están aumentando en menor medida que en los últimos años, frente a lo que ocurrió en el periodo 2012 a 2014, que se dispararon a 5 coronas noruegas por kilo (0,5 euros). En 2014, por ejemplo, costaba producir 1 kg de salmón aproximadamente 28,50 NOK (2,82 euros/kg). Actualmente, en 2018, los costes del salmón producido en Noruega han sido de 37,85 NOK (3,75 euros/Kg). En Chile, por su parte, estos costes han bajado a 35,40 NOK (3,5 euros/Kg), un 6,5 por ciento más bajo que en Noruega.
Uno de los aspectos que han permitido a Chile mejorar sus costes están relacionados con el control de la enfermedad SRS, según indicó al respecto Øystein Hermansen, uno de los autores del informe.
La competitividad de Islas Feroe se ha debilitado y ahora tiene costes por encima de Noruega, a pesar de la situación de ventaja que había tenido en los últimos años. Los principales desafíos por los que han perdido competitividad están relacionados con los smolts y la implementación de tratamientos contra los piojos. Canadá y Escocia siguen siendo los países con costes de producción más altos, un 11 por ciento mayores que en Noruega para el país norteamericano y 28 por ciento para el británico, y no parece que puedan acercarse a la competitividad de los nórdicos.
Las diferencias de costes entre los cinco países se explican por las condiciones naturales de cada país, las tasas de mortalidad más altas, las enfermedades, la escala y la tecnología menos avanzada. Noruega, añaden los expertos, todavía tiene las mejores condiciones naturales y tecnológicas para producir salmón, lo que los hace más competitivos a pesar del alto nivel de costes del país.
En relación al precio del pienso el aumento se ha producido principalmente por la devaluación de la moneda y precios mas altos en la materia prima. La eficacia de la conversión económica del alimento eFCR también se ha visto empeorada por el aumento en la mortalidad, y que estas se han producido en peces de mayor tamaño.
Así, por su parte, Chile parece ser el país con mejores resultados biológicos, reflejándose claramente en los costes. Islas Feroe por su parte, ha perdido competitividad al enfrentarse a mayores desafíos con el piojo de mar y otras enfermedades. Escocia y Canadá tienen los costes más altos, aunque en el caso del país norteamericano la subida ha sido más moderada; mientras que en el británico ha sido “muy grande”.
En un informe de 2015 se apuntaba al pienso y el piojo los factores más importantes en el coste
Aunque todos los costes han venido incrementándose desde 2004, los relacionados con la prevención de la incidencia del piojo de mar han aumentado, sin embargo, los mayores costes vienen del tratamiento de la incidencia del piojo cuando los peces tienen que ser tratados contra el parásito. En los últimos años, debido a la resistencia por aplicar ciertos tratamientos contra el piojo de mar ha tenido que recurrir al peróxido de hidrógeno, un método mucho más costoso y que requiere de manera intensiva de mano de obra, señalan los autores del informe.
Al respecto, Audun Inversen de Nofima estima que “el problema del pijo de mar costó a la industria entre 3.000 y 4.000 millones de NOK (297 millones de euros y 396,5 millones de euros) en 2014”. A lo que hay que añadir “perdida de crecimiento y una peor relación del eFCR”, según el experto.
“La industria quiere depender menos de estos costosos tratamientos y enfocarse en aumentar la prevención”, señaló Inversen.
Los costes salariales también han aumentado, tanto por mayor aporte de mano de obra, como también por el aumento general de los salarios, en una industria cuya capacidad de crecimiento en volumen está estancada.
En el informe también se analiza cómo la regulación impacta en los costes y cómo será en el futuro.

