O Grove (Pontevedra) 10/10/2011 – Producir un kilo de mejillón en lata o un kilo de rodaballo fresco tienen prácticamente la misma “huella de carbono” en términos relativos, tal y como expuso en su intervención Ian Vazquez, del grupo de Ingeniería Ambiental y Bioprocesos de la Universidad de Santiago de Compostela (USC).
Este dato se entiende mejor si se tiene en cuenta que el resultado establece como unidad funcional que cada producto aporta 8,385 gramos de proteínas. Según los resultados obtenidos por el investigador, mientras el cultivo de mejillón emite 1,02 kg CO2 equ., en la acuicultura de rodaballos es de 1,03 kg CO2 equ.
Según explicó Vázquez, la “huella de carbono” es un término recientemente en uso y se basa “en el análisis de emisiones de gases efecto invernadero” de tipo antropogénico.
En Europa existen diversas entidades que verifican este aspecto; el caso de España, la entidad encargada de verificar las emisiones de CO2 es AENOR. Para Reino Unido es la Carbon Trust y en Francia la Bilan Carbone. Según describe el investigador, esta falta de política europea unificada puede hacer incurrir en la “picaresca” de algunos para un ecoetiquetado “desleal”.
Para evaluar la “huella de carbono” de la acuicultura extensiva del mejillón en bateas de Galicia, se estudiaron los procesos en el cultivo, la depuración, la conserva, los cocederos y la distribución. Del total evaluado, el 89 por ciento de las emisiones de Kg CO2, se producen en la producción de latas, y es de 3,86 Kg CO2e/triple pack. Dando una huella de carbono definitiva antes y después del consumo de 4,35 kg CO2e/triple pack.
Por su parte, en el estudio de la “huella de carbono” en el sector de la piscicultura de rodaballos en Galicia, se ha estudiado el pienso, el cultivo de rodaballos en las distintas fases de criadero, preengorde, y engorde, teniendo en cuenta la unidad funcional de 1 kilo para consumo.
En estos datos se ha tenido en cuenta las declaraciones ambientales de 5 plantas de acuicultura, con una producción estimada de 3.500 Tm al año. En este caso las principales emisiones de CO2 proceden de la electricidad empleada en el proceso.

