EE.UU. 13/04/2011 – Un reciente estudio publicado por investigadores del grupo de ingeniería química de la Universidad Estatal de Kansas y dirigido por el profesor, Peter Pfromm ha puesto en entredicho la viabilidad técnica y económica de utilizar microalgas como fuente para producir biocombustibles.
Los investigadores han mostrado sus resultados en el estudio “Sustainability of algae derived biodiesel: A mass balance approach” publicado en Bioresource Tecnology.
El estudio aborda la viabilidad técnica desde el punto de vista de la física, y basan sus conclusiones en el flujo de carbono con el CO2 como fuente principal para nutrir a las microalgas.
Según el estudio, la fuente de la que las microalgas obtienen el CO2 no deja de ser a partir de las emisiones de estos gases por parte de la quema de combustibles fósiles, que según las previsiones son finitos y en cuestión de décadas estarán agotados.
Ademas, indica el profesor Pfromm, los científicos más optimistas que apoyan la tesis de que las microalgas como fuente alternativa para producir biocombustibles se equivocan al estimar que se puede llegar a producir entre 200 a 500 gramos de algas por metro cuadrado, ya que, no existe capacidad solar suficiente para ello. “A menos que podamos cambiar el sol esa producción es físicamente imposible”, señaló Pfromm.
Siendo optimistas, pero también realistas, el equipo de la U. de Kansas ha calculado que se podrían producir 50 gramos por metro cuadrado y día de microalgas.
En superficie estas previsiones de 50 gramos por metro cuadrado y día obligaría a mantener una superficie de 11 millas cuadradas de estanques abiertos para la producción de 14.000 Tm de algas por día y que reemplazarían a 50 millones de galones petróleo año, o lo que es lo mismo, el 1 por ciento del consumo de combustibles fósiles de EE.UU. anuales.
A esta gran superficie e infraestructura habría que aplicarle problemas de inversión y también biológicos y de manejo de la producción, ya que al ser una producción en estanques abiertos de tan grandes dimensiones, la contaminación por organismos que se alimentan de las microalgas traídos por el viento se vuelven en un gran inconveniente.
Si se opta entonces por los fotobiorreactores se encuentran con el problema económico de los costes de producción y el físico de sobrecalentamiento y suciedad de los tubos, que demandaría una unidad de refrigeración y de limpieza que harían inviable la producción industrial.
“En estos momentos los fundamentos son el problema. No importa lo bien que el ingeniero nos muestre la máquina de producción, el motor bajo el capó ya no es tan bueno”, señaló Pfromm.
Ahora lo que hay que hacer es invertir en investigación básica y el diseño de las instalaciones para que el rendimiento supere los 50 gramos por metro cuadrado “que es hoy en día la hipótesis más optimista”.

