Madrid 20/10/2011 - Un informe encargado por la fundación de beneficencia PEW demuestra que cada año la venta internacional de atún rojo duplica con creces las capturas acordadas por los países que lo pescan, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de esta especie protegida.
El trabajo llama la atención sobre la brecha ("Mind the gap") identificada entre las cuotas de captura asignadas y el volumen de venta en los principales mercados del mundo de atún del Atlántico oriental y el Mediterráneo, considerado el "oro rojo" del mar.
Entre 1998 y 2010, periodo de tiempo que acota la investigación, se capturaron 395.554 t de atún rojo y se comercializaron 490.000, una diferencia (98.250 t) que, según el autor del informe, Roberto Mielgo Bregazzi, "no ha hecho más que crecer desde 2004".
Las cuotas, que dicta anualmente la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), se fijaron en 2009 en 21.780 t y en 13.525 para 2010, pero las indagaciones de Mielgo constataron que durante esos dos años se llegó a vender hasta 70.646 t, un 100 por ciento por encima de los límites de captura.
Para su análisis, el experto cotejó los documentos de exportación oficiales, los registros de capturas y los informes por países del ICCAT en busca del atún pescado en exceso.
Todos los datos se convirtieron a peso total en el momento de la captura y se aplicaron factores de conversión (de entre uno y dos años) para tomar en cuenta el engorde de los ejemplares de granja y se evitó el doble cómputo utilizando solo información comercial relativa a la importación, exportación y re exportación final de atún, explicó Mielgo, que aun así reconoce un margen de error de entre el 5 y 8 por ciento.
"Con ese índice de equivocación por lo complejo del mercado y aún con una horquilla de error del 15-14 por ciento (siete para arriba o siete para abajo), esta es una información que hay que tener en cuenta", dijo a EFEverde sobre su trabajo, encargado por el equipo de Medio Ambiente de PEW, que lo entregará esta semana al ICCAT.
El asesor y estratega político Rémi Parmentier, que aboga por la divulgación del estudio, ha indicado que "la sostenibilidad del atún rojo del Atlántico pende de la voluntad política de los países. Todo el mundo reconoce y sabe que hay pesca ilegal y que la falta de control pone en peligro la especie".
"Estas son las pruebas y este el momento de actuar", enfatizó Parmentier, seguro de que PEW aporta argumentos "que va a ser muy difícil desatender".
"Esperamos que se tomen medidas inmediatas, tal vez en la próxima reunión de ICCAT en Estambul (en noviembre) y que para la próxima temporada de pesca, esté atajado este problema", añadió.
La tecnología permite ya una trazabilidad total en tiempo real del proceso de pesca del atún, desde su captura hasta el consumidor. Ya no hay excusas, subrayó el activista que ha puesto su nombre al lado de la investigación que leerán primero los "G-4" del ICCAT, como los llamó por su peso, Canadá, EEUU, Japón y la Unión Europea, reunidos en Ottawa.
"No podemos confiar en que nuestros líderes atiendan con responsabilidad retos más difíciles como el Cambio Climático o la actual crisis financiera si no son capaces de resolver este problema para el que aportamos soluciones simples, insistió Parmentier.
"La UE tiene una responsabilidad importante y la posibilidad de intervenir antes de que se produzca un daño irreversible. Los gobiernos están avisados y queremos que tengan la oportunidad de examinar este informe con seriedad, porque es muy preocupante", enfatizó el activista que identificó claramente un problema de gobernanza.
"Si yo fuera ministro o ministra de Medio Ambiente me preocuparía mucho, pero también si fuera de Finanzas", apuntó tras señalar que, según los datos de Mielgo, la irregularidad en el mercado del atún deja 3.000 millones de euros sin registrar.

