Adolfo Uriarte, AZTI-Tecnalia /@misPeces
Valencia 30/04/2019 – La antigua central nuclear de Lemoiz, a escasos 30 kilómetros de Bilbao, y totalmente abandonada a su suerte, está cada vez más cerca de convertirse en un polo acuícola multi-especies, una vez que se haga efectiva la desafección de los terrenos por parte de Iberdrola y su cesión al Gobierno vasco.
Así lo explicó al conjunto de empresarios y asistentes a la Conferencia Empresarial organizada por APROMAR la pasada semana en Valencia, Adolfo Uriarte, director de negocio de AZTI-Tecnalia.
La instalación, según contó al respecto Uriarte, cuentan con posibilidad de captación de agua marina y dulce, así como con naves que, una vez adaptadas, podrán acoger a varias empresas en la misma instalación. Estas empresas podrán llevar a cabo el cultivo de langostino, lenguado, rodaballo, salmón o trucha asalmonada, entre otras especies. Además, se trata de una instalación inocua, ya que nunca llegó a funcionar como central nuclear y que la hacen una infraestructura “excepcional”.
Para poder hacer atractiva la instalación de Lemoiz, según explicó al respecto Uriarte, se han definido un modelo y un plan de gestión del polo acuícola, a través de un estudio de viabilidad, en el que se han establecido dos posibles escenarios para producir 8.000 TM y 11.500 TM anuales, respectivamente.
Así, en el primer escenario, se requeriría de una inversión de 18,3 millones de euros para poner en explotación 4 hectáreas de la Central. En este planteamiento, se producirían anualmente 8.000 TM de especies acuáticas, de las cuales, 2.551 TM serían de salmón, el 5 por ciento de la demanda del mercado en España; 2.646 TM de trucha arcoíris, que cubrirían el 18 por ciento del mercado; 793 TM de peces planos, el 2 por ciento del mercado; y 2.067 TM de langostinos, el 3 por ciento del mercado.
En el segundo escenario, con una inversión próxima a los 25,8 millones de euros y la puesta en producción de 11.500 TM anuales, se ocuparían 5,5 hectáreas. Los volúmenes de producción anuales por especies que se alcanzarían serían de 3.262 TM de salmón, 7 por ciento del mercado; 3.385 TM de trucha asalmonada, 24 por ciento del mercado; 1.393 TM de peces planos, 3 por ciento del mercado; y 3.356 TM de langostinos, 4 por ciento del mercado.
Estas inversiones repercutirían en 381 puestos de trabajo directo en el primer caso y 576 empleos en el segundo, con la consiguiente posibilidad de contratación de profesionales en acuicultura. Cada puesto de trabajo directo está calculado sobre la base de que generaría 1,5 empleos indirectos.
La adecuación de las instalaciones llevaría 3 años de trabajos, posteriormente, los proyectos industriales requerirían de entre, 5 y 6 años en ponerse a pleno rendimiento, por lo que se estaría hablando de un horizonte de 10 años, señaló el experto.
Una vez se complete la cesión de los terrenos, el siguiente paso será el de búsqueda de fuentes de financiación público-privada; para, posteriormente, buscar inversores y la implementación de la actividad acuícola e industria auxiliar.
En este sentido, y como señaló Uriarte, el planteamiento cuenta ya con el interés de 3 grupos extranjeros, que, aunque podrían acometer la participación en solitario, verían con buenos ojos contar con empresas españolas interesadas en participar del negocio.

