Puerto Montt (Chile) 16/07/2010 - La empresa chilena EcoSea Farming S.A. ha desarrollado unas mallas rígidas de aleación de cobre para jaulas de cultivos de peces marinos, que -entre algunas de sus propiedades- disminuye la frecuencia de limpieza a sólo 1 ó 2 veces por año, evita pérdidas por depredadores y escapes de peces, condiciones que las hacen también atractivas para cultivo en mar abierto.
De acuerdo a lo explicado a misPeces.com por Rodrigo Sánchez, gerente de EcoSea Farming S.A., en el año 2008, se diseñaron e instalaron en el sur de Chile, en la Región de Los Lagos, 2 jaulas de 30 x 30 x 15 metros de profundidad, las que fueron adaptadas a la infraestructura existente para el cultivo de salmón, con una capacidad para producir cerca de 60.000 peces.
Dicha experiencia piloto ha dado resultados positivos, y por ello, explica Sánchez, en lo que va de año han conseguido contratos con empresas para la construcción de 40 jaulas de escala comercial.
La malla UR30 está compuesta por una aleación de aproximadamente un 65 por ciento de cobre y 35 por ciento zinc, y entre sus características destaca la propiedad de ser ultra resistentes, antifouling (evita la formación del biofilm); bactericida, fungicida y virucida.
Pero la experiencia piloto no concluye aquí. A mediados de julio se instalarán las primeras jaulas sumergibles para condiciones “off-shore”, diseñadas por la compañía con mallas de aleación de cobre para resistir olas de hasta 9 m de altura.
De acuerdo a Sánchez, “las mallas que actualmente se utilizan en cultivos de mar abierto implican un coste operativo mayor, pues cualquier movimiento o limpieza de las jaulas en una zona de condiciones expuestas puede ser muy riesgoso, tanto para los peces como para los trabajadores. A diferencia, con las mallas de cobre no se necesitan recambios en 5 años, lo que reduce los daños, stress y escapes de los peces”.
Para el mercado europeo, la empresa está en conversaciones con la principal productora de jaulas de Europa para cerrar un acuerdo estratégico con el fin de proveer de esta tecnología, en una primera etapa a Noruega, y posteriormente a cualquier otro país, incluido España, adaptando estas mallas a las jaulas existentes, según las distintas especies de cultivo.
En cuanto a otras características técnicas, señalaron que el diámetro del alambre es de 4 mm, mientras que la abertura de malla es de 40 mm, Por su parte, el peso de la malla varía entre 6 a 6,7 Kg/m2, por lo que cuenta con un sistema de flotación independiente que soporta el peso de ésta, sin transferirlo a la estructura de la jaula.
A nivel productivo, señala Sánchez, estas mallas, al no acumular biofouling, mejoran también el flujo de agua y la oxigenación con beneficios para la salud de los peces y la tasa de crecimiento. Por la resistencia del metal, además evitan los daños por ataque de depredadores y escapes de peces por rotura de las redes.
Esta tecnología es el resultado de muchos años en innovación metalúrgica e investigación de un consorcio tecnológico formado en Chile por la Corporación Nacional del Cobre (Codelco), la Asociación Internacional del Cobre Ltda, (ICA); la Universidad de Concepción (UDEC), la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Fundación Chile y Sitecna.

