Valencia 16/12/2016 – La incorporación laboral de la mujer en España ha sido de las más tardías de la Unión Europea, y a la que han quedado ciertos empleos “vetados” por su condición de fémina.
Aunque en los últimos años esto ha cambiado mucho en nuestro país, todavía existe un cierto “techo de cristal” para la mujer. Nada más hay que mirar el poco número de mujeres con altos cargos de responsabilidad en empresas y organizaciones empresariales de acuicultura en España y en Europa.
Aunque dentro del ámbito pesquero, la acuicultura cuenta con positivas excepciones, esta semana La Verdad ha puesto de manifiesto cómo todavía hay mujeres que tienen más difícil acceder a empleos relacionados con la actividad, como sería el de buzo profesinoal.
Es el caso de Tali A. que explica al medio como hace 3 años se formó como técnico en acuicultura y buzo profesional, realizó prácticas las prácticas en una empresa de jaulas y tras culminar su formación y mostrar su aptitudes y habilidades no fue contratada.
“Tengo claro que no me contrataron por ser mujer, porque hasta mis propios compañeros reconocían que estaba capacitada”, ha contado a La Verdad. Esta profesión, independientemente de quien la desempeñe, añade, “lo puede hacer tanto un hombre como una mujer, y lo principal no es la fuerza, requiere del conocimiento de técnicas y habilidades que permitan al sujeto usar y manejar los equipos de buceo, para desarrollar la actividad de manera segura y a una distancia de hasta 30 metros de profundidad”, sentencia.
“Ese trabajo me gusta, y estaba contenta”, confiesa Tali, quien ahora parece haber “tirado un poco la toalla” y ve el panorama un poco negro, pero quiero pensar, añade, “que las mujeres tendremos nuestra oportunidad».
Como solución, propone un pacto entre sindicatos y entidades del sector para que reserven un mínimo de plazas para el sexo femenino, con el fin de romper esta tendencia. “Si no lo hacen así, no hay manera de entrar a trabajar”, sentencia.

