Larva dorada mejora genética /@misPeces
Por Alejandro Güelfo
Dice el dicho que recoger la fruta de las ramas más bajas siempre es más fácil que las que están más altas. Esto es algo que se podría aplicar a lo que ocurre con el sector de la acuicultura y los menores avances que se están experimentando en los últimos años. No es lo mismo conseguir cerrar el ciclo de una especie que hacer que ésta entre en el sector industrial.
Esto ocurre por la sencilla razón de que el esfuerzo investigador debe ser mayor a medida que los retos se hacen más específicos.
Una teoria impulsada por investigadores de la Universidad de Stanford apoya esta hipótesis y señala en sus conclusiones que cada vez se necesitan más investigadores para mantener el nivel de avances en un sector.
En la acuicultura nacional seguimos teniendo como punta de lanza del sector las mismas especies: dorada, lubina y rodaballo. Y para colmo, la productividad de las dos primeras no ha crecido. Apuntan por su potencial la corvina y el lenguado, pero aun con necesidades muy altas de avances científicos que solventen sus cuellos de botella.
Por tanto, si queremos hacer crecer la productividad tendremos que destinar más esfuerzo investigador, justo lo contrario que está ocurriendo en nuestra acuicultura.
No estaría tampoco de más una mejor gestión de los recursos que ya tenemos activo incentivando la actitud positiva hacia la investigación y mejorando la coordinación entre investigadores y ciencia y empresa.

