Algarve (Portugal) 9/12/2015 – Los viveristas portugueses que este otoño han sufrido perdidas millonarias por las mortalidades masivas en Alvor y Lagos, no van a volver a sembrar semilla hasta que las entidades competentes no estén en disposición de explicar que es lo que ha provocado esta crisis.
Uno de los productores afectados, Rui Ferreira, responsable de viveros Ostraselect, en el Valle de Lama, en Lagos, donde se producen una de las mayores cantidaes de ostras, explicó al diario portugués Sul Informação que estaba listo para cosechar 200 toneladas de producto, y ahora están todas muertas después de año y medio de trabajo, lo que le ha provocado perjuicios de más de un millón de euros.
“Tuvimos niveles de mortalidad del orden del 98 por ciento de ostra comercial, que es casi toda exportada para Francia. Esto, en el fondo, es una pérdida total. En la más pequeña, la mortalidad se situó entre el 75 a 80 por ciento”, señaló Ferreira.
Y no sólo es aquí, aseguró el productor, ya está muriéndose en Sagres, donde se produce en offshore, “y ya comienza a hablarse de mortalidad bastante elevada en la Ria Formosa y en Aveiro”.
Según el Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA), la mortandad de las ostras está ligada al virus herpes, que ha venido afectando antes a poblaciones de ostras.
A pesar de ello, la explicación no convence a Rui Ferreira, ya que los viveristas mandaron hacer análisis a Francia, “que no detectaron la presencia del virus”. “Es fácil para la administración apuntar el dedo al virus, que ya se sabía que existía. Pero el productor considera que el problema debe ser más profundo y debe estar ligado con factores medioambientales relacionados con la contaminación, ya que con el virus nunca se habían alcanzado niveles tan altos de mortalidad.
“Hasta este año, nunca habíamos tenido nuestros bivalvos en la Ría de Alvor prohibidos por causa de contaminación biológica. En este momento, no se puede vender por haberse detectado la bacteria e. Coli. Para mi es de la contaminación”, indicó.
Saber la causa por la que murió la ostra es determinante para obtener algún tipo de compensación, a pesar que Rui Ferreira no tiene muchas esperanzas de verse resarcido de los abultados perjuicios que tuvo.
Además, por si fuera poca desgracia, los productores tendrán un coste adicional al verse obligados de destruir las conchas. Esta fueron consideradas, en un edicto reciente de la Dirección General de Alimentación Veterinaria como un subproducto de producción, siendo equiparado a residuos industriales, lo que obliga a los viveristas de Alvor a incinerarlas, con los costes que esto acarrean.
En el caso de Rui Ferreira estos costes son de aproximadamente 150.000 euros.
La esperanza ahora que albergan los viveristas es que las gestiones del Secretario de Estado de Pesca, José Apolinário puedan acabar en buen puerto y éste consiga alguna compensación para los productores.
Mientras tanto, una de las medidas que piden per puestas en marcha es la implantación de un sistema de monitorización de la Ría, principalmente a nivel ambiental. Un sistema en el cual los productores están dispuestos a invertir, pero solo cunado sepan que causó la muerte de las ostras, en la temporada que ahora termina.

