Las Palmas de Gran Canaria 26/01/2015 – En Canarias no hay petróleo, o si hay algo es poco y difícilmente extraíble. Esto es lo que parece haber comprobado REPSOL después de invertir casi 100 millones de euros en prospecciones y decidir buscar en otra parte del planeta.
El Gobierno canario tiene cada vez menos escusas por apostar de verdad por la acuicultura como una de las industrias que permitiría diversificar la economía de las Islas Afortunadas, altamente dependiente del sector turístico y alejar la sombra del alto desempleo, superior al 30 por ciento de la población activa.
En línea de poder potenciar el futuro del sector, una de los temas pendientes sería concluir antes de final de la legislatura la tramitación del Plan Regional de Ordenación de la Acuicultura (PROAC) y presentarlo al Parlamento de Canarias para su tramitación urgente.
Un PROAC que se perfilaba como un instrumento de planeamiento con alta carga normativa para lograr el desarrollo legislativo necesario para dar eficacia a la gestión de la acuicultura en Canarias en un único documento.
Sin embargo, y una década después el sector sigue esperando su aprobación.

