ANÁLISIS | PIENSOS

Microalgas en piensos acuícolas: cuánto puede incorporarse realmente y con qué retorno productivo

Luxemburgo, 3/07/2026 | En términos de inclusión total, la Comisión Europea considera técnicamente viables rangos de 10% a 15% de ingredientes algales en piensos para salmón y trucha, y de 20% a 25% en piensos para lubina y dorada.

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Una guía de la Comisión Europea sobre la sustitución de ingredientes marinos de origen pesquero por ingredientes algales concluye que el reemplazo puede ser técnicamente posible en algunos escenarios. Sin embargo, la vía realista a corto y medio plazo será parcial, gradual y combinada con otros ingredientes alternativos y subproductos pesqueros.

El informe Replacing fish-based feed with algae-based feed in aquaculture propone como primer objetivo que, al menos, el 25% del EPA y DHA de los piensos acuícolas proceda de fuentes no derivadas de pescado. La clave no está tanto en el porcentaje de alga incluido en la fórmula, sino en la sustitución funcional de los omega-3 marinos que hoy aporta el aceite de pescado.

La clave no está tanto en cuánto alga entra en el pienso, sino en qué parte del EPA y DHA de origen pesquero puede sustituirse sin comprometer rendimiento, calidad ni coste.

Un 1% de aceite algal no equivale a un 1% de aceite de pescado

Esta diferencia es fundamental. Un 1% de aceite de microalgas no equivale necesariamente a un 1% de aceite de pescado. Al tener una mayor concentración de EPA y DHA, el aceite algal puede aportar el mismo valor nutricional con menos volumen.

Como ejemplo, un pienso con 12% de aceite de pescado podría reformularse con 9% de aceite de pescado y alrededor de 2% de aceite de microalgas para cubrir una sustitución del 25% del EPA y DHA. Con aceites algales más concentrados, la inclusión podría bajar al 1,5% o menos.

Por eso, el aceite de microalgas debe evaluarse por su densidad nutricional, su aporte estable de EPA y DHA y su capacidad para reducir la dependencia de peces forrajeros, no solo por su porcentaje de inclusión en la fórmula.

En términos de inclusión total, la Comisión Europea considera técnicamente viables rangos de 10% a 15% de ingredientes algales en piensos para salmón y trucha, y de 20% a 25% en piensos para lubina y dorada.

Estos niveles, sin embargo, no significan que todos los piensos comerciales puedan adoptarlos de forma inmediata. La viabilidad dependerá de la especie, la fase de cultivo, el precio del ingrediente, la disponibilidad industrial, el perfil nutricional de cada microalga y el objetivo concreto de la formulación.

Tampoco todas las microalgas cumplen la misma función. Schizochytrium sp. destaca como fuente de DHA; Nannochloropsis oceanica, como fuente de EPA y proteína; y Chlorella sp., por su potencial proteico. En consecuencia, las algas deben entenderse menos como una sustitución directa de harina o aceite de pescado y más como una herramienta de formulación para ajustar omega-3, proteína, funcionalidad, coste y sostenibilidad.

Las microalgas no son un ingrediente único, sino una familia de materias primas con funciones distintas: unas aportan DHA; otras, EPA; otras, proteína; y otras, compuestos funcionales.

Aceite algal y harina de algas no están en el mismo punto de madurez

Técnico con distintos pellets pienso

En el caso del aceite de microalgas, el encaje en los piensos es más directo. Las microalgas son el origen primario de los omega-3 marinos en la cadena trófica, por lo que usar aceite algal permite aportar EPA y DHA desde la fuente original, reduciendo la dependencia de peces forrajeros.

La sustitución de harina de pescado por biomasa algal, en cambio, es más compleja. Según recoge el informe, los expertos de la industria consideran viable alcanzar en los próximos cinco años una inclusión de alrededor del 3% de harina de algas en piensos acuícolas, pero no esperan que se convierta a corto plazo en el principal sustituto de la harina de pescado.

Su papel más probable será el de ingrediente funcional, capaz de aportar compuestos bioactivos, pigmentos, beta-glucanos y posibles beneficios sobre la salud y la calidad del pescado.

El aceite de microalgas y harina de microalgas no están en el mismo grado de madurez comercial. El aceite algal ya tiene aplicaciones industriales consolidadas, mientras que la biomasa algal como ingrediente proteico todavía necesita avanzar en procesamiento, digestibilidad, coste y disponibilidad.

La digestibilidad depende del procesamiento

La digestibilidad es otro punto crítico. Algunas microalgas tienen perfiles de proteína y aminoácidos comparables a los de ingredientes convencionales, pero su aprovechamiento depende del procesamiento. Especies con paredes celulares resistentes, como Chlorella o Nannochloropsis, pueden necesitar ruptura celular u otros tratamientos para mejorar la disponibilidad de nutrientes.

Hablar de inclusión sin hablar de procesamiento puede llevar a conclusiones equivocadas. Una misma microalga puede tener un valor nutricional distinto según se utilice entera, hidrolizada, desgrasada, concentrada o sometida a ruptura celular.

En el caso de las macroalgas, el enfoque debe ser aún más prudente. El informe señala que pueden afectar negativamente al crecimiento y la conversión cuando se usan como sustitutos principales, aunque a niveles bajos, normalmente por debajo del 10%, pueden actuar como ingredientes funcionales, estimulantes de la alimentación o fuente de compuestos de interés.

El límite final es productivo y económico

pellets de pienso y harina de mciroalgas

Para el productor, la cuestión final no es si el pienso contiene algas, sino si mantiene el rendimiento.

Según la Comisión Europea, las formulaciones con ingredientes algales pueden alcanzar resultados comparables a los piensos convencionales en crecimiento y conversión alimenticia, además de mejorar la calidad del pescado y reducir la exposición a contaminantes como dioxinas y PCB.

El límite sigue siendo económico. El aceite de microalgas continúa siendo más caro en muchas formulaciones, aunque aporta estabilidad, trazabilidad y menor dependencia de las fluctuaciones de las capturas.

En un mercado donde el pienso es uno de los principales costes de producción, cualquier incremento debe justificarse por rendimiento, valor nutricional, diferenciación comercial o reducción de riesgo.

La conclusión práctica es que los niveles reales de inclusión deben analizarse en tres capas: nutricional, para sustituir parte del EPA y DHA de origen pesquero; funcional, por el aporte de compuestos relacionados con salud, pigmentación o calidad; y económica, para saber si la fórmula puede escalarse en condiciones comerciales.

Para la acuicultura mediterránea, el informe abre una oportunidad, pero también una advertencia. Lubina y dorada podrían admitir niveles elevados de ingredientes algales desde el punto de vista técnico, pero su adopción dependerá de que el coste no agrave unos márgenes ya presionados por la competencia internacional y el precio del pienso.

Por tanto, la clave no está en preguntarse si las microalgas pueden entrar en los piensos acuícolas, sino en qué porcentaje, con qué especie, para qué función nutricional y con qué retorno para la granja.

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