OPINIÓN

Alimentación sostenible para un mundo superpoblado: La respuesta está en el mar

Debemos contar con la acuicultura si queremos duplicar la producción de alimentos en las próximas décadas

En 2050 habrá en la Tierra 9 700 millones de habitantes y en 2100 serán 11 000 millones. Con los recursos terrestres llegando al límite, es razonable pensar, como así hacen instituciones como la FAO, que la respuesta está en el mar. La acuicultura se plantea desde hace varias décadas como la única solución razonable para duplicar los alimentos que serán necesarios para alimentar a un planeta superpoblado dentro de poco más de 25 años.

La pesca hace tiempo que ya no da para más. Por eso, la acuicultura deberá introducirse tanto para producir los ingredientes marinos de los piensos, como para cultivar los peces y mariscos.

Hasta ahora, la mayor parte de los ingredientes marinos que se usan para producir el pescado y marisco procede, o bien de la pesca extractiva de especies comerciales de bajo valor, o de subproductos de pescado de la industria del transformado. En los próximos años seremos capaces de aprovechar más todos estos recursos y la acuicultura estará ahí para aprovecharlos y darles circularidad.

Los ingredientes marinos más prometedores actualmente para los piensos son los considerados de “bajo nivel trófico”, principalmente invertebrados: poliquetos y pequeños crustáceos, entre otros; también los vegetales acuáticos como las macroalgas; y otros microorganismos como microalgas, cianobacterias, bacterias y levaduras.

Sin embargo, todos ellos en mayor o menor medida representan desafíos técnicos en su cultivo que limitan su disponibilidad y coste. Cualquier ingrediente, para que pueda considerarse a una escala comercial debe estar disponible en cantidad, durante todo el año y a un precio viable.

Entre los invertebrados “cultivables” destacan los copépodos y los anfípodos por su potencial para producirse en grandes cantidades. Según un estudio de investigadores de NOFIMA, en Noruega, se podría producir en el corto plazo entre los 600 a 700 millones de toneladas. De estos se podría obtener proteína de alta calidad y ácidos grasos poliinsaturados de los tipos Omega 3 y Omega 6.

Por la parte terrestre también hay terreno para aumentar los alimentos por la vía de los insectos como la mosca soldado negra, la harina de gusanos y los grillos.

La otra opción, a corto plazo, sigue siendo la explotación de recursos pesqueros extractivos considerados “infrautilizados” como el krill Ártico y el Antártico, aunque no deja de ser un parche desde el punto de vista de la sostenibilidad.

Los microbios y los insectos son a medio plazo la alternativa más razonable, ya que son capaces de optimizar el aprovechamiento de toda la biomasa que se genera y convertir desechos de la agricultura y la ganadería en nutrientes de alto valor nutricional.