INNOVACIÓN | PLANES NACIONALES

El MAPA quiere transformar la I+D acuícola en competitividad empresarial

Vigo, 3/06/2026 | Los nuevos proyectos de I+D+i priorizarán la viabilidad económica, la transferencia tecnológica y la colaboración entre empresas y centros de investigación

Isabel Cintora - MAPA

La política española de innovación acuícola empieza a mostrar un cambio de enfoque. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) está preparando una nueva línea de ayudas de los Planes Nacionales de Acuicultura, financiada a través del FEMPA, orientada a impulsar proyectos con aplicación industrial, impacto económico medible y capacidad real de transferencia al sector productivo.

Así se desprende de la presentación realizada por Isabel Cintora, subdirectora general de Acuicultura, Comercialización Pesquera y Acciones Estructurales del MAPA, durante una sesión técnica del XX Congreso Nacional de Acuicultura. En su intervención, Cintora expuso las líneas maestras de las futuras ayudas de I+D+i acuícola, actualmente en fase de tramitación.

El procedimiento contempla consulta pública, participación de comunidades autónomas, intervención de distintos ministerios, informes jurídicos y económicos, aprobación previa y publicación final en el BOE. Las ayudas estarán cofinanciadas en un 70% por la Unión Europea y en un 30% por el Estado español.

La nueva línea de ayudas busca que la innovación acuícola no se quede en generación de conocimiento, sino que llegue con mayor rapidez al tejido empresarial.

Más allá del procedimiento administrativo, el contenido técnico de la propuesta refleja una evolución significativa en las prioridades estratégicas de la acuicultura española. El programa contempla áreas como optimización de procesos, mejora de la alimentación y la nutrición, adaptación al cambio climático, seguridad alimentaria, trazabilidad, mejora genética y fisiológica, uso eficiente de los recursos, introducción de nuevas especies y productos, y validación técnica y económica de procesos innovadores.

Uno de los aspectos más relevantes es que la viabilidad técnica y económica tendrá un peso equivalente al de los criterios ambientales y sociales dentro de la evaluación de proyectos. Esto refuerza la idea de que la innovación acuícola deberá justificarse tanto por su sostenibilidad como por su capacidad de mejorar la competitividad del sector.

La sostenibilidad seguirá siendo un eje central, pero la viabilidad económica gana peso como criterio para medir el valor real de los proyectos.

Las ayudas estarán dirigidas a agrupaciones de entre dos y cuatro entidades, integrando universidades públicas, centros tecnológicos, organismos públicos de investigación y representantes sectoriales. La intensidad de ayuda podrá alcanzar el 100% en determinados proyectos de carácter innovador e interés colectivo.

Entre los gastos subvencionables figuran personal, equipos, fungibles, subcontratación, auditorías, viajes, alojamiento y costes indirectos asociados a la ejecución de los proyectos. Este planteamiento podría favorecer pilotos industriales, validaciones tecnológicas y proyectos de transferencia aplicada en nutrición funcional, eficiencia energética, genética, digitalización, bienestar animal o sistemas RAS.

A diferencia de anteriores convocatorias vinculadas a los Planes Nacionales de Acuicultura, el nuevo planteamiento incorpora a entidades representativas del sector como participantes activos dentro de los proyectos, y no únicamente como apoyo externo o institucional. Según explicó Cintora, el objetivo es facilitar proyectos con una llegada más rápida y directa a las empresas acuícolas y reforzar el impacto de los resultados obtenidos.

Las entidades representativas del sector dejarán de actuar solo como apoyo institucional para pasar a formar parte activa del desarrollo de los proyectos.

La nueva propuesta también amplía el reconocimiento de gastos asociados al personal propio de los equipos científicos y técnicos, incluyendo perfiles con experiencia consolidada y trayectoria investigadora. Además, prevé flexibilizar determinados límites económicos relacionados con viajes, dietas y actividades de transferencia, para favorecer la participación en foros técnicos, reuniones sectoriales y acciones derivadas de los proyectos.

El nuevo diseño reconoce mejor el papel de los equipos científicos y técnicos consolidados y amplía el margen para actividades de transferencia.

Otro cambio relevante será la necesidad de justificar de forma más precisa el carácter innovador de las propuestas, especialmente mediante sistemas de certificación o acreditación externa que permitan demostrar el valor diferencial y la aplicabilidad real de los desarrollos financiados.

El objetivo del Ministerio, como explicó Cintora, es consolidar la I+D+i como motor de competitividad y sostenibilidad, reforzar la colaboración entre administración, ciencia y empresa, y posicionar la acuicultura española como referente europeo y global.

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