SOSTENIBILIDAD | BIVALVOS

El carbono pone a prueba la sostenibilidad del mejillón y otros bivalvos

Global, 22/06/2026 | El consumo energético, el uso de combustibles, el transporte, la fabricación de materiales plásticos y las infraestructuras de cultivo aparecen de forma recurrente entre los factores con mayor contribución ambiental

Cuerdas mejillón (Mytilus chilensis)

Los bivalvos, como mejillones, ostras y almejas, figuran entre los alimentos con menor huella ambiental disponibles en la actualidad. Sin embargo, una cuestión sigue dividiendo a la comunidad científica sobre cómo contabilizar el carbono almacenado en sus conchas y qué implicaciones tiene para evaluar su contribución real frente al cambio climático.

La sostenibilidad se ha convertido en un factor cada vez más relevante para las decisiones de compra, la financiación de proyectos y el desarrollo de nuevas regulaciones ambientales. En este contexto, comprender el impacto real de la acuicultura de bivalvos resulta de especial interés para productores, inversores y administraciones.

Una revisión internacional publicada en Reviews in Aquaculture ha analizado 31 estudios de análisis de ciclo de vida (LCA) realizados entre 1990 y 2024 sobre el cultivo de moluscos bivalvos. Más que cuestionar su buen desempeño ambiental, el trabajo pone el foco en las diferencias metodológicas que aún existen para medir con precisión algunos de sus beneficios ecosistémicos, especialmente los relacionados con el ciclo del carbono.

La metodología condiciona el resultado

Uno de los principales focos del debate es el papel de las conchas en el balance global de carbono. Durante su crecimiento, los bivalvos incorporan carbono en forma de carbonato cálcico, pero los científicos todavía no coinciden en si este proceso debe considerarse una forma efectiva de secuestro de carbono o si las reacciones químicas asociadas a la calcificación compensan parte de ese almacenamiento.

Los autores destacan que las diferencias metodológicas entre estudios son significativas. Mientras algunos consideran las conchas como un reservorio de carbono de larga duración, otros sostienen que los procesos químicos implicados reducen considerablemente ese potencial beneficio climático.

Esta falta de consenso explica por qué pueden encontrarse conclusiones diferentes al evaluar sistemas de cultivo similares y por qué las afirmaciones sobre la capacidad de los bivalvos para actuar como sumideros de carbono deben interpretarse con cautela.

La sostenibilidad depende más de la operación que del animal

Cultivo de ostras en Japón

Más allá de la controversia sobre el carbono, la revisión identifica un patrón común en la mayoría de los análisis de ciclo de vida que los principales impactos ambientales no proceden de los propios organismos cultivados, sino de las actividades necesarias para producirlos y comercializarlos.

El consumo energético, el uso de combustibles, el transporte, la fabricación de materiales plásticos y las infraestructuras de cultivo aparecen de forma recurrente entre los factores con mayor contribución ambiental.

Desde una perspectiva productiva, esta conclusión resulta especialmente relevante. Las futuras mejoras en sostenibilidad podrían depender más de la eficiencia energética, la optimización logística y la gestión de materiales que de cambios en la biología de los sistemas de cultivo.

Un sector bien posicionado ante las exigencias ambientales

La revisión concluye que los bivalvos seguirán ocupando una posición destacada dentro de las estrategias de producción alimentaria sostenible. No obstante, los investigadores advierten de que las metodologías para evaluar dicha sostenibilidad continúan evolucionando.

La integración de servicios ecosistémicos, la biodiversidad asociada a las explotaciones, la eliminación de nutrientes y el papel real de las conchas en el ciclo del carbono son aspectos que previsiblemente marcarán la próxima generación de evaluaciones ambientales.

Para la mitilicultura europea, y especialmente para regiones líderes como Galicia, el mensaje es claro: la ventaja ambiental de los bivalvos parece sólida y está respaldada por una amplia base científica. Sin embargo, el debate ya no gira únicamente en torno a cuánto producen estas explotaciones, sino a cómo se contabilizan sus beneficios e impactos en una economía cada vez más condicionada por los criterios climáticos y de sostenibilidad.

Referencia

Environmental sustainability of bivalve aquaculture: A review of life cycle assessment studies. Reviews in Aquaculture, 2026 

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