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TECNOLOGÍA | BIOINCRUSTACIÓN MARINA

El cultivo de la macroalga Ulva lactuca estéril reduce la bioincrustación en estructuras marinas

Japón, 26/10/2026 | Investigadores de la Universidad de Saga observan una reducción significativa de organismos adheridos a superficies en contacto con la macroalga, aunque todavía falta demostrar su viabilidad en instalaciones acuícolas comerciales

Fotorreactores de cultivo de macroalga Ulva sp en CTAQUA Cultivo experimental de Ulva |@misPeces

La acumulación de algas, balanos y otros organismos sobre las superficies sumergidas constituye un problema recurrente para las instalaciones acuícolas marinas. La bioincrustación aumenta las necesidades de limpieza y mantenimiento, añade peso a las estructuras y puede alterar las condiciones de circulación del agua. Para controlar este problema, las soluciones convencionales incluyen recubrimientos antiincrustantes a base de biocidas, como determinados compuestos de cobre, y operaciones periódicas de limpieza.

Frente a estos métodos, un equipo de investigadores japoneses propone una alternativa de origen biológico tras demostrar experimentalmente que el cultivo de la macroalga Ulva lactuca estéril puede reducir considerablemente la adhesión de organismos marinos sobre determinadas superficies. El trabajo, desarrollado por Shin Hirayama y colaboradores del Instituto de Energía Oceánica de la Universidad de Saga y publicado en Frontiers in Marine Science, parte de una observación realizada durante el cultivo de esta macroalga: las superficies en contacto con Ulva permanecían prácticamente libres de organismos incrustantes, mientras que otras superficies expuestas a la misma agua acumulaban depósitos biológicos.

Para comprobar el fenómeno, los investigadores realizaron primero ensayos en tanques terrestres durante 85 días y posteriormente dos experimentos en el medio marino, en la bahía de Imari, utilizando recipientes flotantes de aluminio con circulación de agua y aireación. En uno de los ensayos marinos, de 32 días de duración, comprobaron que las superficies interiores en contacto con Ulva lactuca acumularon 31,5 veces menos material incrustante que las superficies exteriores del mismo recipiente. En cambio, en los recipientes sin macroalgas, la acumulación fue prácticamente igual en el interior y el exterior. Estos resultados respaldan el efecto antiincrustante de Ulva en las condiciones experimentales estudiadas.

El mecanismo responsable de esta reducción todavía no está identificado. Los investigadores consideran que podría estar relacionado con las características superficiales de la macroalga o con sustancias bioactivas liberadas al agua. Los resultados sugieren que el efecto no se explica únicamente por la agitación y el contacto físico de las algas con las paredes, aunque todavía son necesarios experimentos que permitan separar ambos mecanismos. Esta cuestión resulta importante para determinar si la protección requiere mantener las macroalgas vivas en contacto con las estructuras o si podría conseguirse mediante compuestos extraídos de ellas.

A partir de los resultados, los autores proponen un sistema conceptual que consistiría en establecer zonas de cultivo de Ulva lactuca estéril alrededor de las estructuras marinas, utilizando redes para mantener las macroalgas confinadas y dispositivos de aireación o agitación que favorezcan su contacto con las superficies que se pretende proteger. La propuesta podría tener interés para instalaciones acuícolas flotantes, pero todavía presenta interrogantes sobre su escalabilidad, consumo energético, mantenimiento y eficacia prolongada. Los propios investigadores reconocen que será necesario determinar qué organismos incrustantes resultan afectados y si el efecto se mantiene durante periodos más largos.

Otra opción sería incorporar extractos de la macroalga a recubrimientos antiincrustantes, una vía que los autores consideran potencialmente más práctica y comercialmente viable que mantener cultivos vivos alrededor de las estructuras. Sin embargo, antes deberá demostrarse que estos compuestos conservan su eficacia al incorporarse a los recubrimientos y ofrecen una protección duradera, segura y viable en condiciones reales de utilización. Por ahora, la investigación abre una nueva posibilidad para el control biológico de la bioincrustación, pero todavía no demuestra que esta tecnología permita reducir los costes de limpieza o sustituir los tratamientos convencionales en las explotaciones acuícolas.

Referencia científica: Hirayama, S., Urata, K., Kusumoto, M. & Ikegami, Y. (2026). Bio-based antifouling strategy using sterile Ulva lactuca cultivation for marine structures. Frontiers in Marine Science, 13, 1970848. DOI: 10.3389/fmars.2026.1970848

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